Belfort, Francia 🇫🇷
29–30 Sep 2025, Perancis ⋅ ⛅ 16 °C
Hoy la ruta nos llevó desde Chalon-sur-Saône hasta Belfort, poco más de 200 km que se dejan sentir cuando lo que uno espera es conquistar una ciudad. Llegamos sobre las 16:00, a tiempo justo para un asalto exprés al casco antiguo. El centro histórico conserva ese aire de provincia francesa que mezcla piedra clara, callejuelas y un ritmo tranquilo… hasta que uno decide escalar lo inevitable: la Ciudadela (La Citadelle).
La fortaleza, diseñada con todo el ingenio defensivo de Vauban, no es un simple castillo: es un manual de arquitectura militar en tamaño real. Sus murallas, bastiones y pasadizos parecen decirnos que aquí nadie entraba sin sudar antes. Subimos parte del recorrido, explorando patios y defensas, pero confieso que el tiempo, nos impidió llegar hasta las cotas más altas. Aun así, la subida recompensa con vistas y con la sensación de retroceder varios siglos.
Por supuesto, no podíamos dejar de rendir visita al orgulloso guardián de la ciudad: el León de Belfort. Esculpido en arenisca rojiza, monumental, parece rugir sin moverse, con ese aire de “si quieres pasar, tendrás que vértelas conmigo”. Frente a él uno se siente entre diminuto y protegido, como si hubiera encontrado al gato de compañía más intimidante del mundo.
Terminamos la jornada recorriendo amplias secciones de las defensas, saltando de bastión en bastión como si probásemos la resistencia del calzado turístico moderno contra siglos de ingeniería militar.
El balance: paredes invencibles, piernas temblorosas y la sospecha de que Vauban diseñó estas pendientes para combatir tanto al enemigo como al visitante despistado.
Una tarde corta, pero intensa: descubrimos una ciudad marcada por la historia, abrazada por sus murallas y custodiada por un león que, aunque de piedra, tiene más carácter que muchos viajeros con GPS.
Anécdota……
EL CASO DEL TICKET DE BUS y EL SMS
Después de nuestra exploración arquitectónica por Belfort, optamos por abandonar la épica “travesía a pie” y regresar al “Camping de l’Étang des Forges” usando el transporte público local. ¿Qué tan difícil puede ser tomar un autobús en Francia? Advertencia: el billete no es de papel, ni tarjeta… ¡es un SMS! Sí, hay que mandar un mensaje de texto a un número mágico, que resulta más escurridizo que el propio León de Belfort.
Allí estábamos, móvil en mano, consultando instrucciones, intentando descifrar el enigma moderno del billete digital. Los minutos pasaban y sólo faltaba que apareciera en pantalla: “Felicitaciones, ha desbloqueado el nivel experto en frustración urbana”. Al final, tuvimos que recurrir a una amable vecina, experta en los misterios del transporte local y, por lo visto, en rescatar turistas desorientados. Gracias a su curso intensivo en tecnología francesa, llegamos al camping con el billete virtual en el móvil… y el ego un poco “averiado ”.
Conclusión: entre la “Vejestud” (que, por cierto, ya debería venir con diploma honorífico) y el sistema de pago más innovador que nos ha tocado, descubrimos que viajar es también pasar exámenes sorpresa… esta vez, de telecomunicaciones y supervivencia en autobúsBaca lagi





























DerBlaueBussle
El León de Belfort y la Estatua de la Libertad tienen mucho más en común que la cantidad de selfies por metro cuadrado: los dos son obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, famoso por tallar monumentos tan grandes que uno sospecha que olvidaba ponerse los lentes para calcular la escala
DerBlaueBussle
Sébastien Le Prestre de Vauban, el ingeniero militar más famoso de Francia en el siglo XVII, podría ser considerado el “superhéroe” de las fortificaciones, con capa invisible pero casco siempre puesto. Fue el genio que transformó la Citadelle de Belfort en una verdadera fortaleza casi impenetrable, un lugar donde ningún enemigo querría quedarse a tomar café sin invitación
Pengembara
Uyyy cuídense de las subideras, eso me pasó factura por los abusos en caminatas y subidas. Veo a Michelle subiendo,...