Huelva. Un domingo después de comer es como el desierto. Ni un alma. Solo nosotros salimos a esa hora. Cuando cuadra, cuando el equipo manda. Y el equipo quería parque. Pues parque. Más bien para ellos parecía un parque de atracciones y sin colas. Todos lo disfrutamos, incluido Izei.
Luego paseo. Unai se durmió del aburrimiento; ya dijimos que no había nada. Izei también cayó. De Huelva me quedo con la merienda de marisco que comimos Andoni y yo en nuestra cita a dos.
Y, ¿qué hacemos con el equipo cargado de pilas? Primero buen chute de fruta y luego…Read more