• Visita: Tetuán ciudad👣👣

    April 2 in Morocco ⋅ ☀️ 18 °C

    Tetuán:
    La paloma blanca del Mediterráneo.

    Hemos llegado a Tetuán un soleado día de primavera, tras un corto trayecto desde Tánger Med. Había escuchado que era una ciudad menos turística que Fez o Marrakech, pero con una medina declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Lo que no esperaba era enamorarme tan rápido de su encanto andalusí, sus calles blancas y ese ritmo pausado y auténtico que invita a perderse sin prisa.
    La llegada y la ciudad nueva (El Ensanche).

    Llegamos a la Plaza Moulay El Mehdi (conocida también como Plaza Primo en la época del protectorado español). De inmediato me sentí transportado a otra época: edificios elegantes de estilo colonial, terrazas de cafés y la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, construida en 1919. Esta es la zona del Ensanche español, con avenidas amplias, el Teatro Español y el Instituto Cervantes. Se respira claramente la huella compartida entre España y Marruecos.

    Tomé un té con menta en una terraza mientras observaba el bullicio local. Un buen punto para aclimatarse antes de adentrarse en la medina.
    Entrando en la Medina: un laberinto vivo.
    Cruzamos por la Puerta Bab er-Rouah desde la Plaza Hassan II, donde se encuentra el Palacio Real. Y de golpe, cambié de mundo: callejuelas estrechas, casas encaladas con detalles en azul y verde, arcos, puertas de madera tallada y un delicioso aroma a especias, cuero y pan recién horneado.

    La Medina de Tetuán es una de las más completas y mejor conservadas de Marruecos, con una fuerte influencia andalusí traída por los musulmanes que llegaron tras la Reconquista. Nos perdimos durante horas entre:
    • Zocos llenos de artesanía: alfombras, cerámica, babuchas y joyería.
    • El barrio de los curtidores, donde aún se trabaja el cuero de forma tradicional.
    • Plazuelas escondidas como Uta el-Hamman, con fuentes y pequeños artistas.

    Lo más agradable es pasear sin agobios, charlar con los artesanos y practicar el regateo de forma amigable. Se siente una medina viva y genuina.
    Sabores y experiencias inolvidables
    Comí en un pequeño restaurante familiar dentro de la medina: un exquisito tagine de pollo con limón confitado y aceitunas, couscous y el mejor pan. Después, un té con hierbabuena en una azotea con vistas a los tejados blancos y las montañas del Rif al fondo. Impresionante.

    Otros momentos destacados fueron el mercado de alimentos, las tiendas de especias, el Museo Etnográfico y una caminata hasta un mirador para contemplar la ciudad blanca recostada entre montañas y con el Mediterráneo cerca.
    • La llegada a la ciudad fue en Autocaravana, estacionada en un parking junto al río, sitio muy tranquilo.

    Tetuán no es un destino de masas. Es una ciudad que se siente, auténtica, acogedora y con un encanto mediterráneo único que une culturas y continentes. Si buscas la esencia real de Marruecos sin aglomeraciones, apúntala en tu lista. La “paloma blanca” merece la pena.

    🛌P.D: Dormimos en Tetuán, parking libre, muy bien

    35.5652, -5.3875 (lat, lng)
    N 35° 33' 55" W 5° 23' 15" (lat lng)

    N13
    93000 Tetouan
    Morocco
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