• De lleno en la cultura inca ☀️

    29. juni, Peru ⋅ ⛅ 18 °C

    Hoy nos levantamos tempranito para trabajar un rato, porque a las 8.45 teníamos que encontrarnos con Sofía, nuestra guía, para hacer la excursión del día.

    Empezamos por **Qorikancha**, el antiguo Templo del Sol. Un lugar impresionante, donde se ve con mucha claridad esa convivencia tan fuerte de Cusco: la base inca, precisa y perfecta, y la construcción colonial levantada encima. Piedra, historia y capas de tiempo, todo en el mismo lugar.

    Después seguimos hacia **Saqsayhuamán**, pasando antes por el Cristo Blanco, desde donde se tiene una vista hermosa de la ciudad. Saqsayhuamán impacta por sus piedras enormes, encastradas con una precisión que cuesta entender incluso mirándola de cerca. Una arquitectura monumental, potente, pensada para durar.

    Luego visitamos **Q’enqo**, un sitio ceremonial más pequeño, pero muy especial. Tiene pasajes, piedras talladas y espacios que hablan de rituales, ofrendas y de una relación muy profunda con la naturaleza y lo sagrado.

    Seguimos por **Puka Pukara**, conocida como la fortaleza roja. Desde allí se ven paisajes abiertos y caminos que ayudan a imaginar cómo se organizaba el territorio inca, entre defensa, control y descanso de quienes viajaban por la zona.

    También visitamos una casa de tejedores locales, donde pudimos ver de cerca los colores, las lanas, los tintes naturales y ese oficio tan antiguo que sigue vivo en cada manta, cada hilo y cada dibujo.

    Cerramos el recorrido en **Tambomachay**, un lugar vinculado al agua, con canales, fuentes y piedras perfectamente trabajadas. Se lo conoce como el Baño del Inca, y tiene algo sereno, casi musical, con el agua corriendo entre las piedras.

    Fue un día de sol hermoso. Sofía, nuestra guía, muy piola. Y aunque fueron cinco horas, la verdad es que sentimos que nos adentramos de lleno en la cultura cusqueña e inca.

    Al terminar la excursión buscamos un lindo restaurante vegetariano, **Organika**, donde repusimos energías muy bien. Además, hoy los síntomas de la altura ya se suavizaron bastante, lo cual fue una celebración silenciosa pero muy importante.

    Ceci quería ir al mercado de artesanos y finalmente se hizo realidad: dimos una pasadita para comprar algunos souvenirs, ni tan bellos ni tan baratos, pero con espíritu viajero igual 😄

    Después hicimos una breve parada en el súper para tener algo para la cena y ahora sí: a contestar mails y trabajar unas horitas.

    Hermoso día. Ya más aclimatadas, con sol, historia y la sensación de haber entrado un poquito más en el alma de Cusco ✨
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