• Puducherry - Auroville

    January 29, 2023 in India ⋅ ☁️ 25 °C

    Salimos de Chennai y emprendemos nuestro primer viaje en autobús indio, de 4 horas hasta Puducherry. La experiencia no es para nada desagradable, recuerda bastante a viajar en tren en Sri Lanka: lleno de gente pero siempre encuentras un asiento, personas escupiendo por las ventanas con sonidos guturales o tirando la basura, vendedores de samusas o fruta subiendo en las paradas para conseguir unas rupias o gente vendiendo botellas de agua desde el exterior por las ventanas. Al llegar a Puducherry confienso que me siento un poco desolada al comprobar que la ciudad es más de lo que ya hemos visto hasta ahora: suciedad, miseria, enfermedad, caos. ¿Es que va a ser todo el país así? Bien sé que la respuesta es que sí, por lo que mi desolación no hace más que aumentar. La gente en occidente idealiza India por su espiritualidad y su fantástica mitología hindú, pero rodeada de este terror solo puedo pensar que los indios creen en tantos dioses solo para compensar el hecho de que Dios les ha olvidado a ellos. Su espiritualidad es condicionada por la necesidad de sobrevivir.

    Visitando el White Town de Puducherry se me pasan estos pensamientos tan lúgubres gracias a su arquitectura colonial francesa y su aceptable limpieza y orden, por lo que la similitud con Europa me reconforta, por muy hipócrita que este confort pueda ser. Visitamos el ashram del gurú espiritual Sri Aurobindo y paseamos por la playa y los parques.

    Al día siguiente vamos en moto hasta Auroville. Se trata de una ciudad internacional que se creó en 1968 por La Madre (compañera espiritual de Sri Aurobindo), con la intención de crear un lugar donde la gente de cualquier nacionalidad o religión pudiesen vivir en relación con lo divino, la unión humana y la transformación de la consciencia. En el centro se encuentra el famoso Matrimandir, una esfera gigante con paneles dorados que reflejan la luz del Sol y que alberga una sala de meditación en su interior. Alrededor de este centro, vamos recorriendo en moto los campos y vamos descubriendo las casas y las pequeñas empresas de los aurovillianos, así como los centros culturales que tienen para el conocimiento de la historia de la ciudad. Actualmente viven unos 2.800 habitantes, y a diferencia de lo que podría parecer, no parece estar formada por hippies, sino por indios que veen en Auroville una oportunidad de vivir de una forma menos cruel y por europeos jubilados (posiblemente antiguos hippies).

    Al volver al hostal aprovechamos la agradable terraza para hacer yoga y charlamos con otros jóvenes alojados e intercambiamos historias de vida.
    Read more