Dax parece que nos recibe sin sonrisa, con lluvia y en una zona sin encanto. Cansados, nos animamos a ir a la biblioteca 📚 del pueblo y, ¡qué preciosidad! Ojalá pudiéramos encontrar bibliotecas así por todos lados. Luego recorremos sus calles decoradas de Navidad, compramos en una tiendita pequeña unas cositas para Izei y su inicio en la comida y hasta charlamos con unos vascos sobre la famosa baldosa de Bilbao y el pastel vasco. Dax, qué sorpresa.Læs mere