• Toledo y sus calles empinadas

    Jan 2–3, 2025 in Spain ⋅ ☀️ 0 °C

    Muy temprano salimos de Manzanares en un Blablacar de Andrés, un chico que trabaja en Fly Toledo, una empresa de atracción turística de la ciudad que se ubica en el puente de San Martín y hacen lanzamientos en tirolesa por 12 euros.

    Toledo es una ciudad que ha reunido tres culturas: judía, árabe y cristiana. Souvenires de los cruzados y el ejército musulmán, joyería de plata, cuchillerías, mudejares y castañuelas por doquier.

    Al llegar caminamos durante 30 minutos hasta el hotel, en ese momento, el paisaje estaba completamente nublado y hacía mucho frío, pero con el avance de la mañana se despejó. Hizo un día precioso.

    De entrada probamos los famosos mazapanes y visitamos lugares históricos caminando por esas preciosas calles medievales.

    Visitamos el Alcázar de Toledo que es una fortaleza civil y militar. Alcázar viene de la palabra árabe Al Qasar que significa fortaleza. A lo largo de su historia sufrió 3 incendios y en 2010 fue adecuada como museo militar. La panorámica desde este punto es asombrosa.

    Después conocimos los alrededores de la Catedral Primada, la Mezquita de las tornerías, la Mezquita el Cristo de la luz, la Puerta del Sol y un arco que separa el barrio judío del musulmán. Comimos churros rellenos de crema de pistacho (no muy ricos la verdad).

    Ya estando en la parte de abajo de la ciudad subimos nuevamente por un conjunto de escaleras eléctricas, llegando a la Plaza San Román donde está el monumento a Garcilazo de la Vega que tiene una espada en la mano izquierda y una pluma en la derecha (poeta soldado). Muy en punto de las 4 pm abrieron los museos de las Termas romanas y las Cuevas de Hércules.

    Encontramos una tienda con joyería del Señor de los Anillos (impresionante) y luego pasamos por el famoso Café de la Monjas, pero ya no queríamos más churros ni mazapanes. El hambre era de sal. 😋

    La primi estaba un poco indispuesta (una pre gripe), así que nos sentamos frente al Museo Greco a descansar. Leímos acerca de este lugar, del Palacio de fuensalida y la iglesia Santo Tomé. Allí se construyó una academia literaria.

    En el Bar el Tránsito almorzamos carne de cerdo y carne de monte (venado), típico de Toledo; delicioso.

    Fuimos hasta el Puente de San Martín donde nos encontramos con Andrés y su tirolesa, pero no nos lanzamos 😁.

    Por último entramos a la Sinagoga del tránsito que es un museo del recorrido de los judíos en el mundo y sus diferentes diasporas.

    Volvimos al hotel después de casi 12 horas de trayecto. Valió la pena totalmente está hermosa ciudad.
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