• Iniciamos regreso

    26 Julai 2025, Sepanyol ⋅ ☀️ 24 °C

    Para que lo bueno podamos recordarlo con añoranza y queramos repetirlo, en algún momento tiene que terminar.
    Y nuestra aventura en la auto ya tocaba a su fin. Recogimos con pena, hicimos el último desayuno bajo las crestas de los Picos de Europa e iniciamos camino de regreso.
    Dejamos tierras de magia y seres mitológicos fantásticos para internarnos en las secas llanuras de Castilla camino de Burgos.
    Hablando de mitología, hasta ahora no he relatado los seres mitológicos que han ido apareciendo a lo largo de nuestros años de aventuras por las diferentes tierras de España y el mundo. Los más destacados son los siguientes: El loco de los pistachos. Ser que recorre los caminos más inhóspitos de la sierras y cordilleras de la geografía mundial, dejando un evidente rastro de cáscaras de pistachos que se extienden a lo largo de kilómetros y con una permanencia de cientos de años. Es un ser peligroso, montañero dominguero capaz de llegar a los 3000 metros de altura, que acompaña los pistachos con bocadillo de chorizo e intenta enseñarte los atajos que solo él conoce. Cuidado. El lobo de Caperucita está basado en este personaje real.
    El loco de los hitos: Es uno de los seres más peligrosos para los montañeros. Este personaje, con manos muy largas y tripa cervecera, recorre los caminos entre sudores y jadeos, parando a coger aire y aprovechando para colocar un hito nuevo. Suele tener brújula interna oscilante, que cambia la orientación de forma constante, pero no es consciente, por lo que puede llenar de hitos una ladera de montaña en menos de una mañana.
    La versión cántabro astur es aún más peligrosa, ya que en vez de hitos pone jitos que llevan a lo más alto de las montañas para, cuando estás bañado en sudor, desaparecer y obligarte a bajar a retomar el camino.
    La limpia: ¡¡Atención!! Es un ser muy peligroso, sobre todo si llevas animales de compañía.
    Se disfraza principalmente de mujer de edad indeterminada, en algunos casos con pinta de montañera de domingo y en otros de dulce paseante.
    Lleva en la mano o en el bolso un surtido de paquetes de pañuelos de papel, que suele ir dejando en la parte más visible de los caminos para marcar donde ha miccionado.
    Les gusta miccionar donde lo han hecho otras, creando paisajes de pañuelos de todas marcas y colores. No levantes los pañuelos sin ir bien protegido pues pueden esconder otro tipo de excrementos más letales. Tus mascotas pueden intentar alimentarse de ellos, lo que supone un menoscabo terrible en el aprecio que les tenías.
    Las Bestias: son seres de tamaño no superior al metro veinte. Mientras más pequeños son más peligrosos.
    Suelen destrozar todo lo que tienen a su alrededor y emitir sonidos estridentes que arruinan tus oídos de forma permanente y afectan seriamente a la parte de tu cerebro que controla tu paciencia y tu bondad.
    Van acompañados de otros seres que vigilan desde la lejanía que puedan campar a sus anchas, peleando fieramente con cualquiera que quiera limitar su destrozo.
    Son más letales cuando te pillan descansando en cualquiera de sus versiones y empiezan sus aquelarres indescifrables.
    Cuidado si van acompañadas de las "¡Que vengas aqui que te vas a enterar! Y luego no se enteran".
    Volviendo al relato de nuestro caminar, llegamos a Burgos, comimos e hicimos colada. Paseo por el río y a cenar y dormir.
    Por cierto, la ciudad de Burgos tiene un paseo en las orillas del Arlanzón que es digno de visitar y andar. Por una orilla vas al borde del agua y por la otra tienes paseos, carriles de bicis, zonas de deportes y de juegos y árboles, muchos árboles. Hay que pasearlo.
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