• Nos acercamos, Nessy

    August 11 in Scotland ☁️ 16 °C

    Despertamos en Invernes y poco antes de las 8 paseamos a Fiona por la orilla del canal del río Ness. Después tocó conoer la ciudad.
    Empezamos por una de las 7 maravillas del mundo. No se cómo la UNESCO no la ha protegido aún. ¿Porque no hay algo así en Madrid?
    Es una librería de segunda mano pequeñita, dos plantas en torno a un mostrador minúsculo en el que, un hombre canoso y lleno de arrugas, de la edad de Dambeldor cuando pidió su último té, te mira los libros y decide, a vuelapluma, su precio.
    No se sabe cómo son las paredes, pues están cubiertas de libros. Algunos libros son de hace 10 o 15 años, pero mezclados entre ellos los hay de 100, 150 o 200 años.
    El precio es brutal, 2 libros de mitología de más de 100 años y un cómic 20 libras
    El resto del paseo fue ver el castillo, una readaptación moderna del castillo anterior, por el que te cobraban una pasta por una visita inmersiva que no era nada apetecible. Una catedral anglicana, otra metodista y una iglesia pequeñita católica. Y para finalizar un mercado. En un ratín quedó todo visto y tocó volver a la auto. En el camino encontramos un lidel y entramos a comprobar. Los productos, menos los embutidos, idénticos a los españoles, los alemanes, los suizos, los franceses y los italianos. Ya somos expertos en lidel internacional.
    Tras la comida Ana y yo nos fuimos a hacer colada a una lavandería. 2 millas parecen al lado pero al final son casi tres kilómetros y medio.
    Era una lavandería regentada por una familia china. El que manejaba el cotarro ponía lavadoras y secadoras de 10 en 10. La lavadora no estaba mal, la secadora no hacía más que comer libras pero lo que es secar... A la vuelta decidimos acercarnos al lago Ness. En 10 minutos empezamos a rodearla y en menos de 1 hora estábamos en un área, a la orilla del lago, algo peculiar.
    Situada en el fin del mundo, frente a cientos de casitas prefabricadas un poco feas y rodeada de un mar de ortigas que impedían la salida por cualquier sitio que no fuera el camino.
    En medio un autobús rojo con mesitas por si llueve. El pago se hace en el buzón de una casa que está en el camino de salida. Pero junto a nuestra auto había un banquito donde nos bebimos la primera cerveza escocesa. Aquí las cervezas que encuentras en todas partes es una italiana, cruz campo y madri.
    Así, que tras lo típico de todas las noches, duchas, cena y cartas, dimos por concluida la jornada.
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