• Ignacio y Ana, nomadas
  • Ignacio y Ana, nomadas

Dónde estás, Ness?

Una aventura dando la vuelta a Inglaterra y Escocia Read more
  • Trip start
    August 3, 2026

    La preparación del viaje

    August 2 in Spain ☀️ 34 °C

    El viaje ha comenzado 3 semanas antes de hoy. Recorrer Reino Unido conlleva muchas más dificultades que los viajes anteriores, o por lo menos muchas más incertidumbres.
    Iniciamos los preparativos con el viaje en barco. Hay que pasar frontera, llevar la autocaravana, hacer el chekin sin problemas, pensar que llevamos para los 2 días de navegación y sobre todo como va la perra.
    Seguimos con espacios donde dormir y cambiar aguas a lo largo de todo el Reino Unido. En Londres tendremos que quedarnos a dormir bien lejos, por eso se las tasas ecológicas (que se resuelven pagando una pasta). Entre Londres y Edimburgo parece no haber mucho problema, pero ya camino de Invernes la cosa parece que se complicará.
    La conducción al revés es otro reto, que sube de nivel en las carreteras de 1 solo carril con apartaderos.
    Y ¿Qué comen los ingleses?
    Pasar 20 días a base de pescado rebozado con patatas, pastel de riñones y un plato escocés de entrañas y carne no parece un plan muy apetecible, por lo que hay que comprar comida como si llegara una hambruna de 8 o 10 decenios. Esperemos que no nos pongan problemas en la frontera.
    Y hablando de problemas en la frontera. Somos una familia tan sana sanota que solo llevamos 20 tipos diferentes de medicinas, entre ellas 2 clases de anfetas. Explica a un bobi inglés porque llevas un cargamento digno de ong en cruenta guerra entre bandas armadas y pueblos llano en sufrimiento de calamidades.
    Así que hemos tenido que pedirle a la médica que nos rellene informes de medicación para todos. La primera edición del Quijote ocupaba la mitad.
    Y por último la ropa.
    En el camino hasta el barco, verano español. En el barco, los hados y las deidades de lo más profundo del océano escribirán nuestro destino. En Inglaterra esperamos tener tiempo de veranito, pantalón corto y camiseta. Y en Escocia, las aplicaciones del tiempo dicen que o nos mojamos cual sardinas alegres en su banco de peces antes de ser capturadas por palanquero gallego, o nos congelamos cual sardinas ya conservadas en cámara frigorífica.
    Así que llevamos de todo en abundancia.
    Solucionado además el hándicap del dinero en libras o euros, el de las llamadas telefónicas a través de internet ( o más bien el de las horas de videos, juegos on line y contar nuestras andanzas al mundo) y el entendimiento con policía y nativos sin que yo principalmente no tenga ni papa de inglés, podemos iniciar el viaje.
    Por cierto. En este viaje hemos planteado una serie de retos que nos comprometemos a intentar ser capaces de cumplir con empeño y esfuerzo. Los que tenemos planteados hasta el momento son:
    - hacernos una foto de grupo en 5 sitios emblemáticos del Reino Unido mostrando nuestra idiosincrasia particular.
    - probamos 5 comidas típicas decididas entre todos. Se excluyen chucherías y pasteles.
    - nos bañamos en 5 sitios diferentes de UK. Intentaremos que uno de ellos sea el lago Ness.
    Según los vayamos cumpliendo publicaremos fotos que lo demuestren .
    "Joerum, que difícil está llegarum a la Bretaña"
    Cayo Julio Cesar, 57 a.c.
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  • Por fin comienza la aventura

    August 3, Mar Cantábrico ⛅ 22 °C

    Lunes por la mañana. Apenas sale el Sol la perra sale a pasear. Será su único rato tranquila. A las 10 está en el veterinario, ya que en UK ( parezco un profesional llamando así al Reino Unido) tiene que haber tomado una pastilla desparasitadora antes de las 120 horas de atravesar la frontera. Después farmacia para comprar anti mareos para el barco. Mientras, Carlos y yo terminamos de recogerlo todo (parece una mudanza), de limpiar la casa y de cerrar en condiciones. A las 11,05 minutos arriba o abajo, por fin arrancamos. Y como no podía ser menos empezamos con los problemas. Un lateral de la auto, pegado a una puerta, se desprende y parece que va a salir volando. Es una pieza de más de medio metro de ancho por dos metros de largo. Así que, cogemos cinta americana y lo envolvemos todo. ¿Llegará la pieza entera al final del viaje? ¿Seremos tan cutres de hacer todo el viaje así?
    Continúa nuestra ruta sin más altercados. Hemos buscado un área de autocaravanas en Bilbao que parece estar muy bien y hemos quedado allí con Claudia, Evan y Liam. Les llevamos provisiones para un mes: 4 docenas de huevos, tomates, pepinos, calabacines...
    Pasamos una buena tarde todos juntos en un pueblo megapijo pegado a Bilbao. La mitad de las calles son de prioridad peatonal, unas casonas impresionantes, unas zonas de perros que solo les falta mayordomo. Tras una cena gourmet ( que si no, estando en el País Vasco) en el burguer King, Claudia se despidió de nosotros y se fue... Sin las provisiones que le habíamos traído. Ahora tenemos una difícil decisión: nos traemos los huevos al barco y los vamos lanzando por la borda cuando veamos ballenas o delfines, para comprobar si son ovívoros, incorporamos a nuestros menú huevos revueltos por la mañana y tortilla por la noche, alternando unos huevos rellenos o fritos al medio día tres o cuatro veces por semana, o pagamos en especias en las áreas que piden la voluntad. Al final del viaje sabremos cómo hemos superado este superávit gallinaceo.
    Se me olvidaba comentar lo más importante del día. Los hados del destino, viendo nuestro empeño y esfuerzo por llevar a término nuestra aventura, nos favorecieron colocando en nuestro camino una tienda enorme de pintura que tenía pegamento especial para nuestra auto. Cuando nos despedimos de Claudia desmontamos la pieza, le quitamos el pegamento anterior y le pusimos el que habíamos comprado. Ha quedado totalmente profesional. Solo esperamos que el pegamento fuera el adecuado y nos permita viajar con un poco de honra. Ya no pareceremos Lazarillo y su ciego en carro con burro viejo y ruedas cien veces reparadas.
    Por último, con mucho calor afrontamos por fin la primera noche. Mañana es uno de los días complicados. ¿Irá todo bien en el barco?
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  • Con cien cañones por banda, viento en popa...

    August 4, Mar Cantábrico 🌬 22 °C

    Nos hemos levantado hoy con un surco que recorre la autocaravana de principio a fin. Ana no podía dormir por estar migrañosa y desde las dos ha estado paseando arriba y abajo por los dos metros de pasillo - salon- habitaciones. Entre eso, los movimientos de la perra y de los tres gañanes, ya llevamos el calentamiento completado para el viaje en barco.
    A las 8 Ana ya estaba subiendo monte con Fiona mientras yo recogía y preparaba desayunos. A las 9, tras tocar zafarrancho cual recluta de los años 80 en su periodo de campamento, nos pusimos a preparar todo lo que pudiéramos necesitar en el barco. Nos dividimos para comprar comida e ir a la farmacia a por pastillas para desmarear a la perra. Llegó el momento de pasar a cambiar aguas y limpiar wáter para irnos. El tiempo estaba perfectamente ajustado, hasta que, delante nuestra una autocaravana alquilada decidió disfrutar de las maravillas de limpiar las caquitas de todos sus usuarios y de vaciar las aguas grises (las de fregar y ducharse) con cucharilla de café. El resultado es que 20 minutos después seguía haciendo una limpieza que no lleva más de 3. Cuando por fin se fue, una alemanita nos pidió prestado el adaptador de la manguera, porque no tenían y nadie les ayudaba. Otros 10 minutos más.
    Intentamos correr para llegar a tiempo, pero lo que nadie te cuenta es que los bilbaínos no son exagerado con la comida o con lo borricos que son. Para exagerados la cantidad de radares por kilómetro cuadrado. Así que no pudimos ganarle ni un minuto al viaje. Pero la destreza del maravilloso conductor que dirigía con seguridad y presteza la autocaravana (yo mismo) permitió que llegáramos a tiempo.
    Pasamos por chekin, control de ertxantza, control de guardia civil y control de policía nacional. Como para cruzar con algo ilegal. Y tras una corta espera entramos en el barco. El camarote que habíamos elegido no tenía espacio para la perra, por lo que tendría que pasar el viaje en una zona de jaulas, en una cubierta pequeña.
    Así que, a partir de ese momento, se convirtió en nuestro principal lugar para pasar el tiempo.
    Este es nuestro segundo viaje en barco. Las condiciones son mucho mejores que en el ferry italiano, pero las horas siguen haciéndose muy largas.
    La primera hora la dedicas a explorar el barco, buscar los restaurantes, las mejores vistas, las diferentes cubiertas... Pero una vez visto todo, el tiempo se detiene y comienza a caminar muy despacio. Comemos, paseamos perra, jugamos a las cartas, paseamos perra, tomamos café, paseamos perra, nos sentamos en la cubierta de la perra, paseamos perra, cenamos, paseamos perra y veremos si a las Dos de la mañana paseamos perra de nuevo. El más inteligente de los cuatro ha sido Carlos, que entre paseo y paseo de la perra se ha echado una siesta de las de pijama y orinal.
    El afán de pasear tanto a Fiona tiene que ver con su camarote. Una jaula de hierro junto a otras 7 jaulas con otros perros y un trozo pequeñín de cubierta siempre empapado por los dueños que limpian las meadas de sus colegas peludos a manguerazos.
    Por fin el Sol se ha puesto. Al ritmo de las horas en barco, en 30 o 40 horas llegará por fin el momento de acostarse.
    "Es mi barco mi tesoro,
    Es mi dios la libertad,
    Mi ley la fuerza y el viento
    Mi única patria la mar"
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  • Desembarco en Reino Unido

    August 5, Canal de la Mancha 🌬 18 °C

    Hoy casi todo el día ha sido de viaje en barco. A las 8 de la mañana Carlos y Ana salieron a pasear a Fiona. Oliver dormía mientras yo recogía. A las 10 ya habíamos desayunado, nos habíamos duchado, habíamos paseado una hora a Fiona, habíamos jugado a las cartas, habíamos criticado a los vecinos, habíamos resuelto algunos de los problemas más acuciantes del mundo, habíamos tomado el Sol en popa, habíamos grabado algún que otro vídeo y habíamos vuelto a pasear a Fiona. Ahora solo quedaban por llenar 11 horas de viaje.
    Poco a poco fuimos llenando el tiempo, y tras comer, jugar a las cartas y ver una peli tirados en las camas, volvimos a nuestro quehacer principal: observar las olas una y otra vez mientras paseábamos a Fiona.
    A las 9 horas de UK llegamos a poutsmonth. Salimos de los últimos del barco, por lo que pasamos aduana a eso de las 10, 30.
    ¿Qué dirán los bobis de todo lo que llevamos? ¿ Tendremos problemas con alguno de los papeles? ¿Les valdrán todos los informes, vacunas y declaraciones juradas hasta del papá sobre Fiona? Y cuando vean que llevamos 72 huevos, una caja de tomates, otra de pepinos y otra de berenjenas y calabacines, ¿Nos harán tirarlo todo?
    Pasamos con la auto por el control de pasaportes y solo nos pidieron que se asomarán los niños y sonrieran. Aproximadamente 52 segundos. Todas las explicaciones de cataclismos, dragones, perros como huevos... al garete
    Pero nada más salir nos enfrentamos a la realidad más cruda: había que llegar a Londres... por la izquierda.
    11 de la noche. Autovía sin iluminar, obras cada kilómetro y el instinto de pasarte a la derecha. Tengo que reconocerle a Ana el mérito de llevarnos enteros hasta el área elegida.
    Como broche final, Fiona no había hecho pis desde la salida de Bilbao, es decir, el día anterior a las 10 de la mañana, e intentamos, 38 horas después, que pudiera desahogarse. Pero la señora es especial y prefiere estallar como globo de niño tocatesticulos cuando le dices que a alguien le asusta, antes que mear donde la plebe. 10 minutos le llevó encontrar la brizna de hierba adecuada para que pudiéramos por fin terminar el día.
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  • Piratas y corsarios

    August 6 in England ⛅ 22 °C

    Cuentas las historias no oficiales que el gobierno de la reina madre perseguía sin descanso a los piratas, ajusticiandolos en la orilla del Tamesis a la vista de los londinenses. Pero si te comprometias a atacar barcos españoles la historia era otra. Pasabas a ser corsario, a tener el favor real y a poder hacer las atrocidades más crueles y jubilarte de lord.
    Algunas empezaron el día antes que otros. A las 6 de la mañana Ana saltó de la cama con un "voy a pasear a la perra" y en efecto, se fue. A las 8 ya estábamos desayunando y a las 9 intentando entendernos con el taquillero de la estación de tren para poder llegar al centro de Londres.
    Nuestra auto estaba aparcada fuera de la M25, donde empiezan las zonas de bajas emisiones. Así que nos tocó 40 minutos de tren. Carlos dice que los transportes públicos londinenses son una maravilla y lo demás le apoyamos. Trenes enormes y con una frecuencia muy alta. Solo hay 2 vías, 4 andenes, y por ellos van pasando los diferentes trenes de forma casi continua. El metro algo parecido. No te vuelves loco buscando la linea. Esperas y la linea viene a tí.
    Habíamos reservado un paseo en barco por el Tamesis para todo el día, por lo que nos encaminamos con presteza. La perra nos acompañó todo el tiempo, en metro, en tren, en barco, por la calle, entre la gente y nadie, absolutamente nadie puso una mala cara o nos llamó la atención. Si tuvimos muchas peticiones de acariciarla, por lo que Fiona lo pasó en grande.
    Visitamos el puente de Londres, el observatorio de Grenwich, el Big-ben, el palacio del Carlos, la abadía de Webmister los jardines de st`Jame y el parque de st. Patric.
    Seguimos con el reto de las fotos. Frente al parlamento inglés, apartando a los chinos - japoneses - coreanos que ocupaban todo el espacio, primero hicieron la foto Carlos, Oliver y Ana y después Ana y yo.
    Alguien sabrá adivinar cuál es la postura del reto de Carlos?
    Paseamos ciudad arriba y abajo y a las 7 de la tarde volvimos a nuestra casa.
    Habíamos hecho comida inglesa, un mini bocadillo y un refresco, pero decidimos posponer una comida en serio hasta que llegáramos a nuestro destino para pasar la noche: Cambridge.
    Por fin me estrené conduciendo al revés. La autovía genial. La carretera no estaba mal, pero los cruces son un cacao tremendo. Seguro que me haré.
    Llegamos a Cambridge y el primer sitio que habíamos buscado era inaccesible.
    El segundo era un aparcamiento en una carretera de doble sentido de una zona residencial (de chalets pijos), pero en la que los aparcamientos ocupaban un carril entero, por lo que, si venía un coche de frente te tenías que parar antes y esperar. A mí me costó entender que esto es muy habitual en UK, pero al final nos quedamos a dormir allí. Si nos levantan nos iremos y ya está. Eso sí, lo haremos a oscuras porque en la calle no hay ni una sola farola y ni una sola luz
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  • De camino al muro

    August 7 in England ☁️ 19 °C

    Nos habíamos quedado la noche anterior en las afueras de Cambridge. El sitio por la noche daba muy mal rollo. A una lado una sola casa. Al otro una cerca de hierro y un prado enorme, oscuro como la morada de un topo. Tanto es así que Carlos salió a hablar por teléfono y se pegó el susto del siglo cuando algo golpeó contra la cerca. Nunca sabremos si fue un zorro, un cuervo o el alma penitente de un ancestro del pueblo, que acosa a los que prefieren las nuevas tecnologías a el papel de trapos y la pluma con tintero.
    Pero de día el cambio era radical. Las casas, todas con patio y jardín, eran el sueño de cualquiera que no temiera a las escaleras. Los descampados eran enormes campos de deporte, y al doblar la primera esquina los coches dejaban de importar. Era el paraíso de la bicicletas y el paseo.
    Llegamos al río, lleno de góndolas como en Venecia pero con gondoleros un poco más jóvenes (estudiantes con trabajo de verano).
    Y por fin la calle principal, donde se encuentra la universidad. Difícil de describir el ambiente de toda la ciudad y su gente, pero a mí me sirvió, al igual que en los últimos viajes, para romper mitos: los ingleses son gente encantadora, amable y super educados. Si volviera a nacer Cambridge estaría entre mis lugares para vivir.
    Terminada la visita, con reto de foto chorra incluida, volvimos a la auto y enfilamos a Hexham, un pueblin en la frontera con Escocia, para empaparnos de muro de Adriano.
    El camino parecía muy fácil hasta que salimos de la autovía. De pronto enfilamos unas carreteritas del ancho justo de la autocaravana, metidas entre árboles cuyas ramas cubrían media carretera. Tras 50 largos minutos llegamos a un área de pago, un lugar donde encontraríamos a un montón de autos disfrutando de las vacaciones. Un camino de tierra. Una cerca de madera y un prado con espacio para aparcar 6 autocaravanas. Nuestros vecinos unos alemanes un poco raros y una caravana cerrada. Y nadie en kilómetros en ninguna dirección. El paraíso para un director de cine de terror. (Quedamos que si venía un psicópata cada uno correría en una dirección gritando "¡Aminoguana!"
    Como hoy era pronto nos permitimos hacer un poco de ejercicio en familia, jugar a pelusa y sobre todo, Limpiar el wáter (hemos oído que Londres emitió una señal de alarma por contaminación química cuando vacíe el depósito)
    Si el psicópata no aparece mañana visitaremos el muro de Adriano, un castillo en la orilla del mar y dormiremos en Edimburgo.
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  • Una de romanos

    August 8 in Scotland ☁️ 19 °C

    Hoy nos hemos levantado vivos y con todas las partes de nuestro cuerpo. El psicópata nos ha dado plantón o se ha perdido por el camino, porque no hay quien llegue aquí facilmente. Tras limpiarlo todo y recoger seguimos sin ver tampoco al dueño del lugar, así que preparamos una notita de agradecimiento y metimos las 25 libras dentro de un buzón que tiene junto a la basura. El viaje hasta el poblado romano ha sido igual de divertido que el final de ayer. Carreteras de justo nuestro ancho menos cuando las plantas la invaden, o los baches, o las alcantarillas, o los zorros atropellados... Y todo el camino a una velocidad máxima de 60 millas por hora. Ese es el mayor engaño. En realidad es de 90 km por hora, lo que en España no pasaría de 40 - 60 km.
    El Muro de Adriano es sencillamente espectacular. Una muro que se pierde en el horizonte por ambos lados (mide más de 80 millas) de 3 metros de ancho, perfectamente cuidado. El cuartel que visitamos es el mejor conservado de los que quedan. Como siempre, los romanos eran unos máquinas. Lo más interesante del lugar es el wáter público mejor conservado del mundo. Está claro que si de culos se trata todo es más llamativo.
    Tras unos cientos de fotos y un paseo por la muralla volvimos a la autocaravana. Solo nos separaban unas cuantas millas y una hora y media del lugar donde queríamos comer: Bamburgh. Lo que no fuimos conscientes hasta que estuvimos en ello es del tipo de carretera por el que nos llevaba: el ancho cada vez más estrecho, los arboles cada vez llegando más lejos, alcantarillas en mitad de la carretera, curvas de 90 grados hechas con regla y miles de cruces. Cuando por fin llegamos a una carretera normal, una hora después, tenía los brazos entumecidos.
    Tras un trayecto breve volvimos a coger una carretera y llegamos a Bamburgh. Aparcamos en el lateral de la carretera y por fin, a las 4,30 pudimos comer.
    Poco después, Ana, Oliver y yo nos fuimos a conocer el castillo y la playa. Estaba chispeando por lo que no pensamos bañarnos.
    El castillo cerrado por boda. Nos quedamos sin entrar. Bajamos a la playa a soltar un poco a Fiona y no pudimos resistirnos a la tentación de meternos hasta donde la ropa nos permitió.
    El castillo es enorme e imponente. No hemos visto en España algo tan grande, y pegado a la costa. Mantenido a la perfección y con facetas diferentes dependiendo de desde donde lo mires. Por un lado podría parecer un palacio, por otro una fortaleza difícil de conquistar y por otro una torre siniestra del que asomará un espíritu dispuesto a llevarte con él.
    La playa es enorme, de arena muy blanca, tan limpia que ni conchas puedes recoger y llena de perros jugando.
    Tras el baño y siendo conscientes de la suerte de no haber acabado con Oliver en el fondo del Mar del Norte, volvimos a la auto y partimos de nuevo. En una hora llegamos a Edimburgo. Para evitar meternos en la parte más difícil de la ciudad buscamos un aparcamiento a 10 minutos en tren del centro . Paseamos con Fiona entre casas idénticas a la que viven los tíos de Harry Potter y nos fuimos a preparar unas enormes hamburguesas caseras con huevo, bacon, queso y cualquier otra cosa que se les ocurriera.
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  • Edimburgo, la ciudad bajo la ciudad

    August 9 in Scotland ⛅ 21 °C

    A partir de las 5 de la mañana ha estado lloviendo, a veces suave, a veces de forma intensa. Daba mucha pereza salir a mojarnos pero hoy está prevista la salida al centro de Edimburgo y tenemos reservada una visita a las 11,30.
    Tras pasear a Fiona con chaqueta y paraguas (11 grados a 9 de agosto) y desayunar como leones famélicos tras ayuno obligado de 5 semanas, cogimos el tren al centro. Cada día somos más guiris, porque hoy ha sido sencillísimo coger el tren.
    La llegada a la estación de Edimburgo ha sido como llegar a un mini atocha. Salimos en dirección al centro y llegó la primera sorpresa: había que subir por una callejuela, no, eso es inexacto, por callejón tampoco se entiende. Mejor intento describirla. Estrecha como un callejón. Apenas caben 3 personas a la vez. Empinada y llena de escalones. Con una torre medio torcida en medio. Y con unas casas super viejas y todas iguales de entre 7 y 8 pisos de altura. Si la escritora de Harry Potter quisó inspirarse en callejones como este, se quedó muy corta.
    Tras subirla llegamos a una calle ancha que dicen es la descripción del callejón Diagón. Casas iguales que en el callejón anterior, con las fachadas de múltiples colores. Y seguimos subiendo por otro estrecho callejón y llegamos a la calle principal. Eran apenas las 10, 30 de la mañana y ya no se veía el suelo, de tanta gente que había. Tres escoceses tocando música tradicional, gaiteros, magos, payasos y miles de jóvenes con panfletos para que fueras a ver sus obras de teatro o actuaciones varias por la noche. De cada 3 locales, 1 es una sala de actuaciones o un bar. Superan con mucho la fama de Madrid de poder atravesarla de bar en bar cual ardilla prehistorica en la península ibérica.
    El ambiente es brutal. Tanta gente y tan buen rollo. La gente te para por la calle, te pregunta, te regala una sonrisa cuando ven que no te enteras...
    Es la primera vez que oímos hablar (en este caso casi sinónimo de gritar) a españoles. Ni idea de dónde han salido tantos.
    Llegamos a la visita que teníamos programada. "Mary king's close". Resulta que en la edad media se les ocurrió que ya no les gustaba la ciudad y decidieron hacer otra. Pero nada de quitarlo todo. Eso daba mucho trabajo. Cortaron las casas a una altura de 3 - 4 pisos (algunas tenían hasta 8 y 9) hicieron unos arcos para poner suelo y construyeron la ciudad. Y los pobres siguieron viviendo abajo, sin luz, sin ventilación. Solo con algunas escaleras de caracol sin barandilla para entrar y salir a sus calles subterráneas.
    La visita genial. Como vivían las familias, como morían por la peste, donde compraban y lo más interesante, dos habitaciones embrujadas.
    Ya poco nos podía sorprender del resto de Edimburgo. Pero nos encontramos con el cementerio. Ratito tétrico. Una iglesia enorme y a su alrededor cientos de tumbas de diferentes edades. Empezamos la búsqueda hasta dar con la tumba de Thom Raider y Anna Potter.
    Bajo una intensa lluvia terminamos el paseo y regresamos a la autocaravana. Otro día que comíamos despues de las 4, pero las costillas con calabacín valieron la espera.
    Por la tarde volvimos a Edimburgo, ya Ana y yo solos. Carlos y Oliver se quedaron con Fiona en su rato friqui.
    Tres mil paseos más, ahora más tranquilos. Tan tranquilos que cuando miramos el reloj eran las 8,30 y teníamos que volver en tren. Domingo. Hasta las 9,12 no había tren de nuevo, por lo que llegamos a la auto cerca de las 10 de la noche. Si los bobis se llegan a enterar nos detienen por abandono de hogar. Menos mal que como estaban atados a la wifi de la auto sabíamos que ni asomarian la cabeza. Paseo a la perra para que persiguiera algunas ardillitas, unas pizzas para cenar y unas partidas de cartas en las que perdí todas las veces.
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  • Cumpleaños en Inverness

    August 10 in Scotland ⛅ 17 °C

    Hoy, 10 de agosto, tiene una tradición que lleva con nosotros desde nuestro primer viaje a Francia: celebrar mi cumpleaños con una tarta hecha por Carlos y Oliver principalmente, con productos que han comprado en el lugar donde estamos. Hasta ahora han sido todas espectaculares. ¿Seguiremos con la racha?
    Nos levantamos en Edimburgo y decidimos ducharnos antes de desayunar. Yo me puse a preparar tostadas y, cuando me tocó el turno, el agua se había acabado. ¿Cuando podría acceder de nu vo a una ducha? ¿Terminaría mimetizandome con los escoceses del siglo XVII, que hasta la lluvia les resbalaba sobre la mugre?
    Paramos a cargar agua y vaciar el poti en el único pueblo que hasta ahora me ha parecido feo de toda Escocia, y continuamos hasta Invernes. Llegó el momento comida, tarde como de costumbre. Huevos con arroz (seguimos intentando gastar todos los huevos posibles dentro de las tres comidas). Y después el momento tarta. Siguen sorprendiéndome con su arte culinario cumpleañil.
    Tras comer nos dimos un paseo por la orilla del río Ness y por las dos islas.
    Carlos se puso al día y metió los pies en el río. Después, como no, foto haciendo el pino. Tras dos horitas más de paseo, cruzando el río un par de veces, volvimos a la auto. La teníamos aparcada junto al canal del río y pegados a un campo de golf con laguna de patos incluida. Terminamos Ana y yo con un paseo con la perra al abrigo de los forros polares para soportar el frío del lugar.
    Tras la cena tocó el momento cartas, y tras ganar alguna partida nos fuimos a dormir.
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  • Nos acercamos, Nessy

    August 11 in Scotland ☁️ 16 °C

    Despertamos en Invernes y poco antes de las 8 paseamos a Fiona por la orilla del canal del río Ness. Después tocó conoer la ciudad.
    Empezamos por una de las 7 maravillas del mundo. No se cómo la UNESCO no la ha protegido aún. ¿Porque no hay algo así en Madrid?
    Es una librería de segunda mano pequeñita, dos plantas en torno a un mostrador minúsculo en el que, un hombre canoso y lleno de arrugas, de la edad de Dambeldor cuando pidió su último té, te mira los libros y decide, a vuelapluma, su precio.
    No se sabe cómo son las paredes, pues están cubiertas de libros. Algunos libros son de hace 10 o 15 años, pero mezclados entre ellos los hay de 100, 150 o 200 años.
    El precio es brutal, 2 libros de mitología de más de 100 años y un cómic 20 libras
    El resto del paseo fue ver el castillo, una readaptación moderna del castillo anterior, por el que te cobraban una pasta por una visita inmersiva que no era nada apetecible. Una catedral anglicana, otra metodista y una iglesia pequeñita católica. Y para finalizar un mercado. En un ratín quedó todo visto y tocó volver a la auto. En el camino encontramos un lidel y entramos a comprobar. Los productos, menos los embutidos, idénticos a los españoles, los alemanes, los suizos, los franceses y los italianos. Ya somos expertos en lidel internacional.
    Tras la comida Ana y yo nos fuimos a hacer colada a una lavandería. 2 millas parecen al lado pero al final son casi tres kilómetros y medio.
    Era una lavandería regentada por una familia china. El que manejaba el cotarro ponía lavadoras y secadoras de 10 en 10. La lavadora no estaba mal, la secadora no hacía más que comer libras pero lo que es secar... A la vuelta decidimos acercarnos al lago Ness. En 10 minutos empezamos a rodearla y en menos de 1 hora estábamos en un área, a la orilla del lago, algo peculiar.
    Situada en el fin del mundo, frente a cientos de casitas prefabricadas un poco feas y rodeada de un mar de ortigas que impedían la salida por cualquier sitio que no fuera el camino.
    En medio un autobús rojo con mesitas por si llueve. El pago se hace en el buzón de una casa que está en el camino de salida. Pero junto a nuestra auto había un banquito donde nos bebimos la primera cerveza escocesa. Aquí las cervezas que encuentras en todas partes es una italiana, cruz campo y madri.
    Así, que tras lo típico de todas las noches, duchas, cena y cartas, dimos por concluida la jornada.
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  • Cruzado Escocia de este a oeste

    August 12 in Scotland ☁️ 18 °C

    Hoy es el día del Lago Ness, por lo que, prácticamente, pasaremos todo el día a en sus alrededores.
    Tenemos una pequeña añoranza en el corazón; Todos los Españoles de Madrid hacia el norte estarán preparándose para ver el eclipse solar, pero a nosotros nos pilla lejos lejos. Solo nos consuela pensar que si, tal como dicen algunas de las mentes más prominentes de nuestro país, los youtubers o influencers, se convierten todos en zombies, a la vuelta les meteremos en un campito y les alimentaremos con cerebros de gallina o cerdito.
    Volviendo al Reino Unido, fuimos al pueblo tematizado de Nessie, pero no encontramos nada digno de ver. Decepción 1.
    Bajamos al castillo. Si quieres aparcar, una pasta. Si aparcas a 1 millas, 8 libras. Si quieres entrar a ver las ruinas, 25 libras.
    Y cienes y cienes de autocares con mareas de guiris entrando armados de sus móviles. La foto no era tan interesante. La descargaremos de internet.
    Desandamos el camino de ayer con la auto, parando en los apartaderos a ver si había posibilidad de bajar al lago. Al final desandamos todo el lago y cogimos la orilla del sur, llegando a una pequeña playita de piedras. Raudos y veloces cual saetas que cortan el viento nos pusimos los bañadores. ¿Seríamos capaces de meternos en las gélidas aguas del lago?
    El día era luminoso y a veces salía el Sol, así que lo intentamos y lo conseguimos. Más de una hora estuvimos en el agua. Baño, más baño, ranas con piedras, intento de baño de Fiona...
    Tras comer dimos una vuelta por la orilla del lago y montamos de nuevo. Tocaba decidir si quedarnos allí o viajar hacia la isla de Skey.
    Y marchamos. Cruzamos el lago Ness entero, una hora de viaje. Después otros dos lagos, cada cual más impresionantes, y al final un puente enorme que se alza sobre el mar del norte y nos lleva a la isla.
    De los 25 grados y el Sol del lago Ness pasamos a un cielo oscuro (eclipse perenne) viento y lluvia por una carretera estrecha que corre junto al mar.
    Buscamos un lugar para dormir. Pequeños espacios pegados a la carretera en los que los camiones nos besaban el retrovisor.
    Al final llegamos a un acantilado entre montañas en el que entrábamos con otras 3 autos.
    Nos quedamos a pasar la noche entre viento, lluvia e incomunicados. Será una noche expléndida.
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  • Escoceses de pura cepa

    August 13 in Scotland ☁️ 23 °C

    Hoy va a ser un día muy largo. La noche ha sido un vendaval continuo acompañado de diferentes intensidades de lluvia. Hoy no hay paseo con Fiona, ya que sigue callendo lluvia fuerte.
    Pero nada nos preocupa, o por lo menos a mí, ya que por minutos me voy transformando en Escocés de pura cepa. Que llueve, no pasa nada. Que llueve más, una gorrita. Que el mar se da la vuelta y nos cae encima, un chubasquero. Que la carretera es estrecha, por el campo con las vacas. Que nos salimos del camino, pues cogemos la auto, la levantamos y la colocamos en su sitio. En fin, primos hermanos de los de Bilbao.
    Cogimos la auto y nos encaminamos a la capital de la isla, Portre. Son apenas unas casas rodeadas por todas partes de guiris. Visitamos el puerto típico, con casas de colores, en el que los peces se pasean por la calle porque hay más agua fuera que dentro del mar.
    Volvimos a la auto, empapados, y comenzamos la aventura. Una carretera de montaña que bordea la costa, por la que nuestra auto apenas cabe. Cada 0, 187 millas la carretera se ensancha un metro más, en el que caben 2 coches de largo y donde tienes que pararte a esperar a que pasen los que vienen de frente. Muchas veces hay que ajustar para que quepamos, el que está en el apartadero y el que pasa. Una italiana perdió una luz de gálibo contra nuestra auto, pero nosotros salimos indemnes.
    Llegamos a una cascada y como el tiempo no había cambiado sali yo solo a explorar. Preciosa, sobre todo en días soleados. Ya desde allí optamos por dar la vuelta y buscar lugares más acordes con el día. Unos kilómetros después llegamos al inicio de la cordillera que dicen más impresionantes de Escocia. El tiempo les quitará la razón.
    Salimos de la Isla y en las afueras nos topamos con el castillo de Eilean Donan. Carlos y Oliver prefirieron quedarse en seco, por lo que la visita la hicimos Ana y yo solos. Cada vez me siento más en casa. Ya fuera de Skey nos dirigimos a Ford William, lugar donde veremos algunos de los escenarios más icónicos de Harry Potter: el tren de Howard, el lago del colegio y la tumba de Dambeldor. Al tren habrá que esperar a mañana a las 11, pues solo pasa Dos veces al día, o eso pensábamos. Resulta que el lugar es un espacio de culto para los escoceses, porque allí se libró una de las batallas más importantes contra la invasión de sus vecinos ingleses. Pero a la riada de gente que ocupaba el parking solo le importaba las películas de Harry (como a nosotros, lo confieso). Como todos estaban en las vías vimos el lago con absoluta tranquilidad. Cuando ya nos dirigíamos a la auto, 5.56 de la tarde, descubrimos un cartel: el tren, en verano, también pasa a las 6,05. Nueve minutos de carrera, de buscar el mejor lugar, de esquivar cabezas, de buscar el encuadre deseado... y pasó el tren. Ya el día había sido perfecto. Solo faltaba encontrar donde limpiar las aguas, algo complicadísimo en Escocia, y donde dormir.
    Dormimos juntos a la estación, lo que nos permitió conocer la parte antigua de Fort william, que aunque no aparezca en ninguna guía merece la pena.
    Estábamos absolutamente destrozados, por lo que tras ducha y cena reducimos el tiempo de cartas.
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  • Un dia de pelicula

    Aug 14–21 in Scotland ☁️ 21 °C

    Empiezo esta cronica en uno de los lugares más bonitos en los que dormiremos en nuestra vida. Estamos rodeados de montañas totalmente verdes cuyas laderas llegan hasta nuestros pies. Pocos árboles pero un montón de cascadas descendiendo, que llegan a nuestra autocaravana. Un lago a la izquierda de agua cristalina y en el que remojamos la mano, un río que pasa a nuestros pies y un montón de sendas por las que poder descubrir.
    Pero comencemos por el principio del día, o mejor, por el final de la noche.
    A las 4 de la mañana comenzó a llover ligeramente. La lluvia fue en creciendo. Un poco más fuerte. Más fuerte aún y cuando parecía que ya no podía caer más, aumentaba. Y después seguía aumentando, hasta que los rayos y truenos acompasaron el golpear del agua en el techo. Cerramos claraboyas y confiamos en el buen hacer de los escoceses para con la lluvia, ya que estábamos durmiendo apenas a 100 metros del lago.
    Cuando se hizo de día no había ni un charco en el suelo.
    Hoy hemos preparado una ruta de peliculas, ya que vamos buscando escenarios naturales de la zona. Estamos junto a Glengou, considerado el pueblo en el entorno montañoso más bonito de Escocia.
    A 12 minutos de donde habíamos dormido encontramos los paisajes donde se grabó la infancia de William wallace en la película Brave Heat. El bosque estaba cubierto de musgo y múltiples flores de diferentes colores y formas. En una de las bifurcaciones del camino encontramos unas vacas con flequillo. Pensábamos que era un mito para turistas, pero existen de verdad.
    Al fondo se veía un cementerio que debía tener media milla de largo. En el Reino Unido en general son unos verdaderos artistas con sus cementerios; Todos los que hemos visto, en tierra, sin nichos. El suelo bajo las lápidas, verde, con hierba. Entre medias árboles. Las vistas espectaculares... Dignos de visitar.
    De allí fuimos a buscar la casa de Hagrid, o más bien el lugar donde estaba. Para ello volvimos a un tramo de unas 2 millas de carretera con apartaderos. Al llegar al aparcamiento encontramos un restaurante y hotel de montaña muy peculiar con las paredes llenas de fotos de escalada y montañismo.
    Tras comer en la auto fuimos a por un café. Las tazas eran tipo piscina y el café, molido en el momento, era suficiente para mantenerte despierto una semana.
    El acceso a la zona de la cabaña de Hagrid estaba subiendo una pequeña cuesta. Al principio es dificil imaginar el lugar porque la cabaña desapareció después de la película, pero si te fijas un poco lo ves claro.
    El siguiente lugar las Tres Hermanas. Son tres formaciones rocosas que han servido de escenario a múltiples películas, incluidas las de Harry Potter. Cerca las tres cascadas y por último el lugar donde nos quedamos a dormir.
    Despues de pasear por el lugar de pernocta y cenar, dimos por terminado el día con un rato de Virus.
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  • Largo día de viaje

    Aug 15–20 in England ☁️ 24 °C

    Hoy toca empezar la vuelta con la jornada más larga de viaje. Con un poco de suerte llegaremos a la zona de los lagos, ya en Inglaterra, en menos de 5 horas.
    Nos despedimos con un paseo mañanero de la zona donde habíamos dormido y comenzamos viaje de vuelta.
    Definitivamente, Escocia es el lugar más bonito en el que hemos estado hasta ahora.
    Cada gran ciudad a la que nos acercábamos suponía aumentar un rato más el viaje por los atascos. Así que las 5 horas fueron creciendo hasta las 7.
    La zona de los lagos tiene de todo menos de entorno natural. Pueblos masificados con gente de veraneo estilo Benidorm pero con chubasquero. Llegamos al área y estaba cerrada por un torneo de fin de semana en el lugar. Continuamos a la siguiente; cerrada y sin manera de saber como reservar. Si queríamos ducharnos era necesario encontrar un lugar con acceso al agua, lo que en Inglaterra es muy muy difícil. Buscamos un camping, imposible llegar con nuestra auto. Buscamos otro y al final lo logramos.
    Tras sacar en pijama, eran las 8,00 de la tarde, a la encargada, nos explicó que era de un club de autocaravanas por lo que, al no ser socios, tendríamos que pagar una burrada.
    El sitio megacuidado. Parcela individual con césped, servicios con llave propia, espacio por parcela como para jugar fútbol 12 y los dueños super amables.
    Tras un corto paseo para desentumecernos, pasamos a ducha, cena y cartas y dormir.
    Aprovecho este día más corto para volver sobre la conducción. El conducir en autovía no cuesta nada. Solo tienes que acostumbrarte a que la velocidad es para todos, incluido camiones que a veces te adelantan a 60 millas por hora ( más de 110 km). La carretera, si es estrecha, solo tiene el problema de que vas viendo el bordillo y cuesta calcular que no sales de tu carril, principalmente cuando el carril mide lo mismo que tú ancho.
    Las rotondas están tiradas, pero los cruces, si no estás atento tiendes a cogerlos del revés, como en Europa
    Somos tantos europeos que ponen carteles en las carreteras para que lo recuerdes.
    Pero la estrella son las carreteras de un carril con apartaderos. En España serían imposibles, porque hay que ser respetuoso y ceder el paso al de enfrente.
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  • Viajando y cambio de planes

    August 16 in England ☁️ 25 °C

    Los días se acumulan y se pieza a notar el cansancio. Despertamos en el camping y realizamos una asamblea de los socios implicados en este viaje aventura. Nos quedaba otro día de viaje y el destino inicial era Liverpool, pero habíamos decidido cambiarlo por Birmingham. Aún quedaban tres días intensos: Oxford, Harry Potter y stronenge. Por aclamación de la sección juvenil decidimos hacer un giro total e incorporar un día de descanso en un camping cerca de Oxford.
    Birmingham quedaría para otra ocasión.
    Viajamos toda la mañana, comimos en un área que era un antiguo castillo y llegamos al camping. Un sitio peculiar. Prácticamente desierto, nos situamos en un lugar para 12 parcelas en el que solo había una autocaravana más.
    Las caravanas situadas en otras parcelas estaban vacías o sus dueños no asomaban la cabeza. Sacamos a Fiona a dar un paseo. Solo podíamos atravesar un campo de cultivo e ir pasando a otros campos, ya que la carretera, sin ningún arcén, tenía un limite de velocidad de 60 millas por hora, aproximadamente unos 97 km por hora. Así que tras estirar las piernas preparamos cena, duchas cartas y hasta el próximo día.
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  • Merecido descanso

    August 17 in England ☁️ 25 °C

    Plan de hoy: descansar, por la mañana, al medio día, por la tarde y llegar a la noche bien descansados.
    En el paseo mañanero intentamos llegar al pueblo que había a una milla.
    Empezamos a andar por los 50 cmts de arcén lleno de ortigas, pero los coches nos rozaban los pliegues de la camiseta. El paso de un camión casi nos empuja al suelo, por lo que hubo que abortar y meternos en el primer campo de cultivo a pasear por allí.
    Los campos de cultivo son una mezcla de tablero de ajedrez con laberinto. Tenías que ir pasando de uno a otro buscando el único punto por el que conectaban, hasta encontrar el que diera al camping. Teniendo en cuenta que cada campo es un cuadrado de aproximadamente 200 metros de lado y que la mayoría tenían el paso en la diagonal contraria, y que recorrimos 7 campos, el que se aburra que cuente cuánto nos costó salir de alli.
    Desayunamos y tras dedicarnos un ratito cada uno a su propio ocio, decidimos lavar ropa. Pusimos 2 lavadoras y, la secadora estaba estropeada; tuvimos que montar un enredo de cuerdas y tender, en un camping donde no se veía nada fuera de su lugar.
    Seguimos pasando el día sin grandes obligaciones, hasta que por la tarde decidimos echar gasolina y hacer algo de compra.
    Tuvimos que salir con la auto y el principio fue un poco lío.
    Intentamos llegar a una gasolinera que marcaba Google Maps, a través de caminos donde no cambiamos nosotros solos pero que tenían doble circulación, atravesamos un pueblo donde los coches aparcados dejaban un solo carril, y cuando por fin nos acercamos... la gasolinera desapareció de la aplicación. Tuvimos que desandar todo el camino y entrar a la carretera general, pero 30 minutos después logramos conseguirlo.
    Tras el viaje volvimos al día de descanso, cena, partida y a la cama.
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  • Oxford: cultura milenaria y Harry Potter

    August 18 in England ☁️ 26 °C

    Hoy toca llegar a Oxford. Acostumbramos a llegar pronto a los sitios, para intentar hacer la mayor parte de la visita con poca gente.
    Por ello, teniendo en cuenta que tenemos que estar a las 10 en la universidad, que antes hay que sacar entradas para la biblioteca, que el aparcamiento está a 30 minutos andando, que puede que no haya sitio donde hemos previsto, que el trayecto desde el camping puede pasar atascos y que la perra tiene que salir un rato, las 7 de la mañana nos pareció una hora muy justita. Nos dividimos el trabajo y a las 8,30 estábamos de camino.
    Todo iba funcionando. Sacamos entradas para la biblioteca y a continuación fuimos al edificio principal de la universidad.
    El lugar tiene mucha historia, es muy impresionante, pero destacan algunas estancias concretas.
    El gran comedor (donde estaban colocando las mesas para el almuerzo) es increíble. No me extraña que lo eligieran para la película de Harry Potter. Según entras los techos te obligan a mirar hacia arriba.
    Las paredes llenas de retratos de los rectores y las mesas de madera negra que llegan hasta el final de la sala.
    Justo antes del comedor estaban las escaleras en las que Mc Gonagall recibía a los alumnos al llegar a Howard. Algunos asiáticos venían con sus capas y varitas para hacerse la foto en ellas.
    La siguiente sala que me pareció muy interesante es la capilla que hay dentro de la basílica y que es el origen de Oxford. Tiene una tumba de la patrona del lugar de bastante antigüedad. Las vidrieras son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya que algunas no son de motivos religiosos y están pintadas. Pero lo más curioso son dos tallas de madera en un solo tronco cada una que representan una virgen y la virgen y un niño, que parecen ser de un románico muy primitivo, y que estaban al alcance de la mano.
    Tras más de horas y media de paseo por esta parte de la universidad fuimos a la biblioteca. La visita, guiada, podía ser de 30 minutos o una hora. El contenido era idéntico. Solo variaba la velocidad a la que hablaba el guía. Nosotros fuimos a la de 30 minutos. Yo, en estos casos, suelo utilizar el traductor de Google, pero hoy echaba humo de la velocidad a la que tuvo que traducir.
    Pero subir a la sala superior y poder ver los libros, muchos de ellos con más de 2 y 3 siglos, siempre es un placer.
    Ya terminado hicimos comida inglesa: un trozo de algo parecido a una pizza en un patio interior diminuto.
    De vuelta a la auto marchamos al lugar elegido para dormir.
    Cada 2 o 3 años pasamos por algún pueblo del que podemos decir que es realmente feo. Este se lleva la palma. Estamos en un aparcamiento que no está mal, pero en cuanto sales de èl todo es feo, viejo muy mal cuidado. Para colmo tenemos una terraza cerca en la que la piara de borrachos que hablan a gritos como españoles o italianos de fiesta no sé si nos dejarán dormir.
    Ya se va acercando el final del viaje y la pena empieza a inundar nuestros corazones.
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  • Explosion de Harry Potter

    August 19 in England ☁️ 24 °C

    Penúltimo día en UK. La pena por abandonar el país inunda más que ayer nuestros corazones.
    La noche ha sido... Lluviosa. Como todas desde que entramos en Escocia, allá por el 8 de agosto (hace una eternidad). Nos ha llovido todas las noches sin excepción, aunque por el día solo hemos tenido un par de ellos con algo de llovizna. Los espíritus de la lluvia del norte han reconocido nuestros corazones escoceses y nos premian a diario con su mayor bien, el agua.
    Seguimos en el mismo pueblo de ayer, que visto a la luz del día sigue siendo el pueblo más feo que hemos visto en Reino Unido.
    Tras el paseo de rigor de la perra emprendimos viaje a los estudios de la Warner. Aparcamos en las cercanías porque dentro no nos dejan que la perra permanezca en la auto. Tras preparar bocatas empezamos el tour, que dura unas 4 horas.
    Al principio te sueltan un par de parrafadas tremendas en inglés. Yo lo he tomado con el ánimo alto, pues este año voy a aprender inglés de una vez por todas, pero aun así he podido pillar 5 o 6 palabras por discurso.
    Después te sueltan a tu aire y comienzas a ver escenarios, más escenarios, otros escenarios y a veces escenarios a derecha, izquierda, delante y atrás. Destacaría el gran comedor, impresionante, y el banco de gringotts. A Carlos le ha gustado el bosque prohibido, que está muy bien ambientado. Ana destaca la maqueta de Howard, que es inmensa, detallista y perfecto colofón a la visita. Oliver ha disfrutado más con la casa de los tíos de Harry, aunque lo que más le ha gustado es la cerveza de mantequilla (refresco amarillo gaseoso con nata espesa por arriba).
    Después hemos comprado varitas y recuerdos varios. Sorprendentemente, las varitas oficiales salen casi a mitad de precio que en las tiendas que hemos ido viendo a lo largo de Reino Unido. En algunas cosas siguen siendo raritos.
    A la salida, 4 horas después, nos dirigimos a las cercanías de stonehenge para poder visitarlo al día siguiente.
    El lugar no era el más bonito del mundo, pero era solamente de paso. El área de una gasolinera con MacDonalds; Intentamos pasear a la perra por las cercanías y seguimos el ritual descrito de todas las noches. Solo hicimos una pequeña excepción: aprovechamos para probar la cerveza más popular del Reino unido, la que se usa para las pintas.
    ¿Cerveza? Ahora entiendo porque aparecen con las jarras tremendas que se beben casi de un trago. Un español medio necesitaría 38 galones de esa cerveza para sentir que ha bebido algo.
    Conclusión cervecera: las cervezas inglesas no pasan del 2 o del 3 en el mejor de los casos. Las escocesas llegan la 9, pero pierden puntos por su precio.
    Las más vendidas en tiendas son San Miguel y Madri, 10 veces más caras que en España. Y la palma de cara se la lleva estrella Galicia. El mundo es un pañuelo (o una jarra, en este caso).
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  • Nos despedimos de R. U.entre magia e historia

    Aug 20–27, Canal de la Mancha 🌬 19 °C

    Nos levantamos de la última noche en la autocaravana. La mañana se esperaba interesante con la visita a uno de los monumentos megalíticos más conocidos del mundo. Como ya es habitual, una vez más volvió a llover por la noche, aunque está vez nos pilló desprevenidos (será porque nunca llueve). La claraboya de nuestra cama estaba abierta más de la cuenta por lo que nos dimos cuenta cuando nuestra cama ya estaba mojada. Tocó arrejuntarse en el lado seco (que pena tener que dormir tan pegados).
    El día estaba nublado, pero no parecía que tuviéramos mucha posibilidad de lluvia, así que llegamos a Stonehenge en tan solo 10 minutos y cogimos el autobús lanzadera que nos llevó hasta el monumento.
    Poco se puede decir que no esté escrito. A nivel histórico es muy interesante pensar en el empeño de un pueblo por construir una estructura tan grande, ampliándola a lo largo de la historia y manteniéndola durante más de 50 siglos para que haya podido llegar a nuestros días. Me extraña que a ningún líder religioso o cacique de turno se le ocurriera destruirlo para usar sus piedras y construir encima una catedral o una simple casa. Quiero creer que el valor que tenía desde muchos siglos antes de aparecer el cristianismo se fue transmitiendo y se asimiló como parte de su cultura.
    A lo largo de estos 20 días he observado que los restos arqueológicos se mantienen en un estado excepcionalmente bueno. Los expolios y destrucciones que sufrieron en España durante los siglos XVIII y XIX no se produjeron aquí. Podría aventurar que una de las causas fuera la existencia de una clase social culta y formada que ayudó a su mantenimiento, ya que las primeras sociedades científicas surgen en este país como reflejo del sentir de sus habitantes, pero solo son especulaciones.
    Por otro lado, Stonehenge guarda un profundo significado exotérico para mucha gente de todo el mundo. Sería un poco más fácil sentir las fuerzas que lo rodean si hubiera menos gente completando su colección de "fotos haciendo el chorra" por todo Reino Unido. En este caso, la entidad que mantiene los monolitos lo promueve, con carteles cada pocos metros explicándote la foto payasa que te puedes hacer en cada lugar.
    A pesar de todo ello, el lugar sigue siendo espectacular y la visita vale mucho el esfuerzo de llegar hasta allí.
    Curiosamente, a un cuervo le caímos en gracia, o quizás pensó que se iba a reír un rato de estos guiris del otro lado del charco. El hecho es que estuvo posando para nosotros en todo tipo de poses, a una distancia de no más del palmo de una mano.
    Me sorprende, como español, la cantidad de cuervos que hay en todas partes y lo integrados que están en la sociedad y en el entorno. Algo similar nos ocurrió en Francia, Alemania y Suiza. Desde luego, la fama de animales inteligentes la tienen bien ganada en comparación a nuestras palomas. Además, en Reino Unido nos hemos encontrado, en todas partes, gran cantidad de zorros, de tejones enormes y de animales más grandes como ciervos y gamos.
    Tras hacer tres o cuatro mil fotos nos dirigimos al aparcamiento para sacar a nuestro animal particular, Fiona, a dar un paseo por la zona, pero los espíritus escocés que llevan acompañándonos casi todo el viaje nos hicieron un homenaje de despedida. Comenzó una tormenta espectacular que cubrió el horizonte de agua. Más de cien cuervos se quedaron esperando el fin de la lluvia en el prado que había junto a nosotros. Y tras más de 15 minutos de espera partimos dejando atrás semejante espectáculo de la naturaleza.
    Una vez en marcha continuamos viaje hasta Poutsmonth y paramos junto al polideportivo a comer.
    Estábamos terminando cuando un coche paró en el trozo minúsculo de aparcamiento que quedaba a nuestra derecha, dejando apenas 10 cmts contra nuestro lateral y otro coche a su lado.
    Fiona se puso, como perra que lleva el diablo, a ladrarles y al momento comprendimos la causa de su parada: empezó a llegar gente que compraba diferentes tipos de sustancias que no llegamos a identificar.
    Así que partimos del lugar y nos fuimos directos al puerto; Nos pusimos en la fila de la aduana y nos tocó esperar.
    Si a la ida solo habían echado un vistazo al maletero aquí la cosa fue muy diferente. La policía de aduanas nos miró la cara, de lejos, nos abrió la puerta y nos dejó pasar sin siquiera decir un "gutmorning". Debemos tener cara de muy panolis y muy poco malotes.
    Ya en el barco seguimos la rutina de siempre: intentar conseguir camarote con perros, fracaso; pasear perra cubierta arriba y abajo hasta hacer surco; jugar largas partidas de cartas entre todos, cenar, película en el camarote y dormir bajo el arrullo de las olas.
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  • Quién maneja mi barca?

    August 21 in Spain ☁️ 22 °C

    Despertamos en el barco y empezamos día de rutinas y juegos varios en familia.
    En el desayuno nos tocó ponernos serios y valorar propuestas para la aventura del próximo año. Barajamos varias opciones: Países bajos y norte de Alemania, Austria desde Génova e Irlanda del sur y del Norte.
    Tras un fuerte debate de más de 2 minutos decidimos explorar más a fondo la opción de Irlanda, teniendo en cuenta los aciertos y errores de este año; Valoramos algunas opciones de visitas en el lugar que nos parecieron aceptables y decidimos poner a elaborar la propuesta para tomar la decisión definitiva antes de navidades.
    Tras un rato de cartas, Ana y yo nos bajamos con Fiona mientras Carlos y Oliver se quedaban a sus cosas en el barco (tecnología, juegos de mesa, películas en la habitación).
    Aprovechamos la mañana con la perra para, en el dossier de este viaje, anotar lo que nos ha sobrado y lo que hemos echado en falta. Ya hay un par de problemas que tendremos que resolver ( agua de beber, cesto de ropa sucia...)
    Hemos anotado los alimentos que han tenido éxito con sus cantidades y los que no hemos usado.
    Por la tarde, tras comer y otro rato de cartas (está vez el virus) hemos hecho turnos de estar con Fiona. Es un poco más aburrido estar solo pero nos permite tener margen para hacer algo más.
    Tras ducha y cena hemos decidido pasar directamente a dormir, ya que en el barco nos llamarán temprano para desembarcar antes de las 8 de España. Los nervios de la última noche hacen estragos y las peleas nocturnas duran un poco más de lo habitual, pero ni el pasaje ni la tripulación viene a tirarnos al mar, por lo que concluimos que han pensado que estábamos borrachos por la vuelta a casa, o que no nos han oído o que han pensado que no valía la pena el esfuerzo de lanzarnos por la borda quedando tan poco tiempo por aguantarnos.
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  • Fin y recapitulaciones

    August 22 in Spain ☀️ 30 °C

    El viaje llega definitivamente a su fin.
    Es un final largo. Empezamos despidiéndonos de Escocia; Continuamos despidiéndonos del Reino Unido y ahora nos despedimos del barco y 5 horas después de la aventura de este año.
    Pero aun así, aún queda tiempo para alguna anécdota que recordar. A las 5 de la mañana Ana decidió que quería ver amanecer en el barco. Subió a la plataforma superior, a oscuras, y se dedicó a correr por cubierta. Los marineros que iban a desayunar o pasaban por allí le preguntaban si necesitaba algo y ella respondía " no solo quiero ver amanecer". Me imagino al pobre marinero, que estará de turno de noche o se habrá levantado muyyy temprano para preparar el atraque en puerto, pensando que en este viaje les acompaña la grilli española.
    Esto trajo otras consecuencias encadenadas. Ana se había hecho responsable de poner el despertador. El barco llegaba a las 7, hora del Reino Unido. Así que calculamos que levantándonos a las 6,15, teniendo en cuenta que todo estaba preparado y solo había que coger mochilas y salir, nos daría tiempo de sobra. Eran las 5,45 cuando saltó la alarma. "J..... Ana, ya te vale. Quedamos a las 6,15. Siempre con prisas" dije con un poco de enfado. Pero, tal como me dijo Carlos, Ana llevaba mucho tiempo fuera y la alarma no era suya, era del propio barco. No tardamos en oír en francés, inglés y algo parecido al castellano gallego murciano con mocos, que nos daban los buenos días y vaciáramos las habitaciones prontito. Salimos al holl a tomar un café horrible de la maquina y un par de croissant comprados en Londres y hechos con harina alienígena ( una semana después seguían comestibles) y a recoger a la perra, que estaba absolutamente encantada de haber terminado su condena.
    Montamos en la auto y una hora después pudimos enseñar nuestros pasaportes (en castellano, que fácil) y salir conduciendo por la derecha, viendo en los cruces y no teniendo que pensar el carril por el que te toca. Tras vaciar WC y aguas grises en Bilbao, partimos hacia casa.
    El camino de vuelta fue muy tranquilo. Paramos a terminar de limpiar más allá de Burgos y paramos a comer en el MacDonalds del Jarama. La perra no protestó ni lloriqueó ni una vez. No sabemos si por la alegría de estar acompañada o por el miedo de que la montáramos de nuevo en el barco.
    La llegada a casa fue triste, como es lógico tras unas vacaciones espectaculares. Dos viajes hasta arriba de trastos más otros que esperaban para los próximos días, unas cuantas lavadoras, muchas cosas que ordenar y la triste despedida a Oliver, que marchaba con su padre
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  • Reflexiones

    August 29 in Spain ☀️ 23 °C

    Cada viaje empieza con un sueño, que se suele gestar cuando estamos concluyendo el anterior. Este sueño se gesto volviendo de Alemania y he de reconocer que durante todo el año me ha acongojado un poco. Cruzar el mar con la auto, depender de un barco reservado 6 meses antes, ser el único que no entiende ni palabra...
    Pero el sueño es más fuerte que los miedos y aquí estamos, elaborando las conclusiones del mismo.
    Empecemos por lo más básico: cuanto lo hemos disfrutado. Carlos dice que continuará participando hasta que nazca su primer hijo. Si vive con alguien, esos días son suyos. Traducido al castellano, que disfruta mucho de los viajes. Oliver no entiende que pueda haber un "no quiero ir con vosotros de viaje". Otro que lo disfruta. Ana , como adulta, ya ha verbalizado varias veces que ha sido espectacular; y yo no puedo más que sumarme a esta opinión.
    Continuando por qué nos ha aportado:
    Hemos logrado, un año más y cada vez mejor, convivir a gusto y disfrutando los unos de los otros en un espacio de 8 metros cuadrados, incluidos camas, cocina, sofás y mesa.
    Nos hemos acompañado y ayudado. Hemos superado los días malos ( sobre todo los míos) entre todos. Nos hemos organizado, hemos convivido y hemos compartido.
    Además hemos superado los miedos a un país fuera de la Unión Europea, con costumbres diferentes y en algunos casos fastidiosas (conducir por la derecha y medir las distancias en millas, palmos...) pero que han demostrado ser cercanos y amables. Otro mito caído (los ingleses no son tan estirados como decían).
    Hemos sido capaces de organizarnos, con un plan inicial y con todas las adaptaciones que hemos tenido que hacer sobre la marcha. El objetivo de dar la vuelta al Reino Unido está cumplido de sobra y nos quedamos con pinceladas de todas partes y muchas ganas de repetir en algunas (enamorados de Escocia).
    Nos hemos entendido (algunos más que otros. Yo he aprendido a saludar, dar las gracias, decir lo siento, y sonreír cuando no entiendo ni papa. Algunas palabras como slow se han quedado en mi vocabulario, tras verla escrita miles de veces en la carretera). Carlos demuestra una destreza en inglés que me sigue sorprendiendo y Ana parece que fuera de allí. Oli aún no se atreve a decir nada ni siquiera en castellano.
    Hemos entendido la forma de vivir de los escoceses, principalmente, marcada por un entorno muy especial y un clima muy diferente. Cuanta más gente diferente conoces menos te atreves a juzgar su forma de vida desde tus prejuicios.
    Y sobre todo, un año más nos ha tocado recorrer las calles donde viven realmente, comprar en sus tiendas de barrio, pasear por el parque con ellos, compartir los paseos de Fiona, montar en los transportes públicos que usan a diario, pedir ayuda cuando lo hemos necesitado y sobre todo compartir con un montón de gente tan normal como nosotros.
    Como perspectiva de futuro, ya estamos planeando el viaje del próximo año. Si todo va bien y logramos ahorrar suficiente, nos embarcaremos de nuevo destino a Irlanda. Hemos hecho un resumen de aciertos y errores que esperamos nos sea útil, y tenemos propósitos personales que nos ayuden a afrontarlo y disfrutarlo todo lo posible (el mío ser capaz de aprender todo lo posible de inglés).
    Como colofón solo queda decir que ha sido el mejor viaje hasta el momento (cada año pensamos lo mismo, eso significará que estamos progresando) y que seguro que nos habrá hecho crecer un poco más como personas.
    "Caminante no hay camino, se hace camino al andar"
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    Trip end
    August 22, 2026