• Escoceses de pura cepa

    August 13 in Scotland ☁️ 23 °C

    Hoy va a ser un día muy largo. La noche ha sido un vendaval continuo acompañado de diferentes intensidades de lluvia. Hoy no hay paseo con Fiona, ya que sigue callendo lluvia fuerte.
    Pero nada nos preocupa, o por lo menos a mí, ya que por minutos me voy transformando en Escocés de pura cepa. Que llueve, no pasa nada. Que llueve más, una gorrita. Que el mar se da la vuelta y nos cae encima, un chubasquero. Que la carretera es estrecha, por el campo con las vacas. Que nos salimos del camino, pues cogemos la auto, la levantamos y la colocamos en su sitio. En fin, primos hermanos de los de Bilbao.
    Cogimos la auto y nos encaminamos a la capital de la isla, Portre. Son apenas unas casas rodeadas por todas partes de guiris. Visitamos el puerto típico, con casas de colores, en el que los peces se pasean por la calle porque hay más agua fuera que dentro del mar.
    Volvimos a la auto, empapados, y comenzamos la aventura. Una carretera de montaña que bordea la costa, por la que nuestra auto apenas cabe. Cada 0, 187 millas la carretera se ensancha un metro más, en el que caben 2 coches de largo y donde tienes que pararte a esperar a que pasen los que vienen de frente. Muchas veces hay que ajustar para que quepamos, el que está en el apartadero y el que pasa. Una italiana perdió una luz de gálibo contra nuestra auto, pero nosotros salimos indemnes.
    Llegamos a una cascada y como el tiempo no había cambiado sali yo solo a explorar. Preciosa, sobre todo en días soleados. Ya desde allí optamos por dar la vuelta y buscar lugares más acordes con el día. Unos kilómetros después llegamos al inicio de la cordillera que dicen más impresionantes de Escocia. El tiempo les quitará la razón.
    Salimos de la Isla y en las afueras nos topamos con el castillo de Eilean Donan. Carlos y Oliver prefirieron quedarse en seco, por lo que la visita la hicimos Ana y yo solos. Cada vez me siento más en casa. Ya fuera de Skey nos dirigimos a Ford William, lugar donde veremos algunos de los escenarios más icónicos de Harry Potter: el tren de Howard, el lago del colegio y la tumba de Dambeldor. Al tren habrá que esperar a mañana a las 11, pues solo pasa Dos veces al día, o eso pensábamos. Resulta que el lugar es un espacio de culto para los escoceses, porque allí se libró una de las batallas más importantes contra la invasión de sus vecinos ingleses. Pero a la riada de gente que ocupaba el parking solo le importaba las películas de Harry (como a nosotros, lo confieso). Como todos estaban en las vías vimos el lago con absoluta tranquilidad. Cuando ya nos dirigíamos a la auto, 5.56 de la tarde, descubrimos un cartel: el tren, en verano, también pasa a las 6,05. Nueve minutos de carrera, de buscar el mejor lugar, de esquivar cabezas, de buscar el encuadre deseado... y pasó el tren. Ya el día había sido perfecto. Solo faltaba encontrar donde limpiar las aguas, algo complicadísimo en Escocia, y donde dormir.
    Dormimos juntos a la estación, lo que nos permitió conocer la parte antigua de Fort william, que aunque no aparezca en ninguna guía merece la pena.
    Estábamos absolutamente destrozados, por lo que tras ducha y cena reducimos el tiempo de cartas.
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