• Oxford: cultura milenaria y Harry Potter

    August 18 in England ☁️ 26 °C

    Hoy toca llegar a Oxford. Acostumbramos a llegar pronto a los sitios, para intentar hacer la mayor parte de la visita con poca gente.
    Por ello, teniendo en cuenta que tenemos que estar a las 10 en la universidad, que antes hay que sacar entradas para la biblioteca, que el aparcamiento está a 30 minutos andando, que puede que no haya sitio donde hemos previsto, que el trayecto desde el camping puede pasar atascos y que la perra tiene que salir un rato, las 7 de la mañana nos pareció una hora muy justita. Nos dividimos el trabajo y a las 8,30 estábamos de camino.
    Todo iba funcionando. Sacamos entradas para la biblioteca y a continuación fuimos al edificio principal de la universidad.
    El lugar tiene mucha historia, es muy impresionante, pero destacan algunas estancias concretas.
    El gran comedor (donde estaban colocando las mesas para el almuerzo) es increíble. No me extraña que lo eligieran para la película de Harry Potter. Según entras los techos te obligan a mirar hacia arriba.
    Las paredes llenas de retratos de los rectores y las mesas de madera negra que llegan hasta el final de la sala.
    Justo antes del comedor estaban las escaleras en las que Mc Gonagall recibía a los alumnos al llegar a Howard. Algunos asiáticos venían con sus capas y varitas para hacerse la foto en ellas.
    La siguiente sala que me pareció muy interesante es la capilla que hay dentro de la basílica y que es el origen de Oxford. Tiene una tumba de la patrona del lugar de bastante antigüedad. Las vidrieras son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya que algunas no son de motivos religiosos y están pintadas. Pero lo más curioso son dos tallas de madera en un solo tronco cada una que representan una virgen y la virgen y un niño, que parecen ser de un románico muy primitivo, y que estaban al alcance de la mano.
    Tras más de horas y media de paseo por esta parte de la universidad fuimos a la biblioteca. La visita, guiada, podía ser de 30 minutos o una hora. El contenido era idéntico. Solo variaba la velocidad a la que hablaba el guía. Nosotros fuimos a la de 30 minutos. Yo, en estos casos, suelo utilizar el traductor de Google, pero hoy echaba humo de la velocidad a la que tuvo que traducir.
    Pero subir a la sala superior y poder ver los libros, muchos de ellos con más de 2 y 3 siglos, siempre es un placer.
    Ya terminado hicimos comida inglesa: un trozo de algo parecido a una pizza en un patio interior diminuto.
    De vuelta a la auto marchamos al lugar elegido para dormir.
    Cada 2 o 3 años pasamos por algún pueblo del que podemos decir que es realmente feo. Este se lleva la palma. Estamos en un aparcamiento que no está mal, pero en cuanto sales de èl todo es feo, viejo muy mal cuidado. Para colmo tenemos una terraza cerca en la que la piara de borrachos que hablan a gritos como españoles o italianos de fiesta no sé si nos dejarán dormir.
    Ya se va acercando el final del viaje y la pena empieza a inundar nuestros corazones.
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