Nauta
August 3, 2025 in Peru ⋅ ☁️ 29 °C
Auf den Vorschlag von Samuels Cousin Alex hin, sind wir zu dritt einen Tag nach Nauta gefahren. Obwohl Iquitos mitten im Urwald liegt, gibt es eine einzige, 100 km lange Strasse, die es mit dem Städtchen Nauta verbindet. In Nauta angekommen stellten wir schnell fest, dass die Stadt doch etwas klein ist, um einen ganzen Tag darin zu verbringen, weshalb wir mit einem "Tuckerli"-Boot den Fluss Marañón hinab fuhren. Weiter unten trifft der Marañón auf einen weiteren Fluss, den Ucayali, mit dem er sich vereint und ab diesem Zeitpunkt Amazonas genannt wird.
Danach peilten wir eine Affeninsel an, wofür wir, gut vorbereitet, sogar Früchte mitgenommen haben, um die Affen zu füttern. Gleich zu Beginn seilte sich einer der Affen frech von oben ab und wollte den gesamten Früchtesack von Moira stehlen. Durch Samuels heroische Verteidigung gelang ihm das aber nicht, obwohl der Affe alle seine Mittel ausschöpfte und Samuel sogar in den Arm biss. Die Wunde musste später zurück in Iquitos verarztet und mit einem Stich genäht werden.
Trotzdem erkundeten wir aber mit einer schrecklichen Ausrüstung an Flip-Flops und Antibrumm die Insel und fanden einige unglaubliche imposante Bäume, die hoch in den Himmel wuchsen.
Auf dem Rückweg machten wir mit dem Boot noch einen kurzen Stopp bei einem Imker (der nebenbei auch Krokodile im Garten hat) und bekamen einen Bienenstock gezeigt, der sich in einem noch lebenden Termitennest eingepflanzt hat.
Por sugerencia de Alex, el primo de Samuel, los tres viajamos a Nauta por un día. Aunque Iquitos se encuentra en medio de la selva, hay una única carretera de 100 km que la conecta con la pequeña ciudad de Nauta. Una vez en Nauta, nos dimos cuenta enseguida de que la ciudad era un poco pequeña para pasar un día entero en ella, así que cogimos un peke-peke por el río Marañón. Más abajo, el Marañón confluye con otro río, el Ucayali, con el que se une y a partir de ahi se llama Amazonas.
A continuación nos dirigimos a una isla de monos, para la que íbamos bien preparados e incluso nos llevamos fruta para dar de comer a los monos. Nada más empezar, uno de los monos bajó descaradamente desde arriba e intentó robarle a Moira toda la bolsa de fruta. Sin embargo, gracias a la heroica defensa de Samuel, no lo consiguió, aunque el mono agotó todos sus recursos e incluso mordió a Samuel en el brazo. La herida tuvo que ser vendada y cosida más tarde en Iquitos.
A pesar de todo, exploramos la isla con un terrible atuendo de chanclas y repelente y encontramos algunos árboles increíblemente impresionantes que crecían hacia el cielo.
De regreso, hicimos una breve parada en barco en casa de un apicultor (que también tiene cocodrilos en su jardín) y nos enseñaron una colmena que se había plantado en un nido de termitas aún vivas.Read more














Traveler
Tolle Bilder 👍