• Por fin comienza la aventura

    August 3, Mar Cantábrico ⛅ 22 °C

    Lunes por la mañana. Apenas sale el Sol la perra sale a pasear. Será su único rato tranquila. A las 10 está en el veterinario, ya que en UK ( parezco un profesional llamando así al Reino Unido) tiene que haber tomado una pastilla desparasitadora antes de las 120 horas de atravesar la frontera. Después farmacia para comprar anti mareos para el barco. Mientras, Carlos y yo terminamos de recogerlo todo (parece una mudanza), de limpiar la casa y de cerrar en condiciones. A las 11,05 minutos arriba o abajo, por fin arrancamos. Y como no podía ser menos empezamos con los problemas. Un lateral de la auto, pegado a una puerta, se desprende y parece que va a salir volando. Es una pieza de más de medio metro de ancho por dos metros de largo. Así que, cogemos cinta americana y lo envolvemos todo. ¿Llegará la pieza entera al final del viaje? ¿Seremos tan cutres de hacer todo el viaje así?
    Continúa nuestra ruta sin más altercados. Hemos buscado un área de autocaravanas en Bilbao que parece estar muy bien y hemos quedado allí con Claudia, Evan y Liam. Les llevamos provisiones para un mes: 4 docenas de huevos, tomates, pepinos, calabacines...
    Pasamos una buena tarde todos juntos en un pueblo megapijo pegado a Bilbao. La mitad de las calles son de prioridad peatonal, unas casonas impresionantes, unas zonas de perros que solo les falta mayordomo. Tras una cena gourmet ( que si no, estando en el País Vasco) en el burguer King, Claudia se despidió de nosotros y se fue... Sin las provisiones que le habíamos traído. Ahora tenemos una difícil decisión: nos traemos los huevos al barco y los vamos lanzando por la borda cuando veamos ballenas o delfines, para comprobar si son ovívoros, incorporamos a nuestros menú huevos revueltos por la mañana y tortilla por la noche, alternando unos huevos rellenos o fritos al medio día tres o cuatro veces por semana, o pagamos en especias en las áreas que piden la voluntad. Al final del viaje sabremos cómo hemos superado este superávit gallinaceo.
    Se me olvidaba comentar lo más importante del día. Los hados del destino, viendo nuestro empeño y esfuerzo por llevar a término nuestra aventura, nos favorecieron colocando en nuestro camino una tienda enorme de pintura que tenía pegamento especial para nuestra auto. Cuando nos despedimos de Claudia desmontamos la pieza, le quitamos el pegamento anterior y le pusimos el que habíamos comprado. Ha quedado totalmente profesional. Solo esperamos que el pegamento fuera el adecuado y nos permita viajar con un poco de honra. Ya no pareceremos Lazarillo y su ciego en carro con burro viejo y ruedas cien veces reparadas.
    Por último, con mucho calor afrontamos por fin la primera noche. Mañana es uno de los días complicados. ¿Irá todo bien en el barco?
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