Piratas y corsarios
August 6 in England
⛅ 22 °C
Cuentas las historias no oficiales que el gobierno de la reina madre perseguía sin descanso a los piratas, ajusticiandolos en la orilla del Tamesis a la vista de los londinenses. Pero si te comprometias a atacar barcos españoles la historia era otra. Pasabas a ser corsario, a tener el favor real y a poder hacer las atrocidades más crueles y jubilarte de lord.
Algunas empezaron el día antes que otros. A las 6 de la mañana Ana saltó de la cama con un "voy a pasear a la perra" y en efecto, se fue. A las 8 ya estábamos desayunando y a las 9 intentando entendernos con el taquillero de la estación de tren para poder llegar al centro de Londres.
Nuestra auto estaba aparcada fuera de la M25, donde empiezan las zonas de bajas emisiones. Así que nos tocó 40 minutos de tren. Carlos dice que los transportes públicos londinenses son una maravilla y lo demás le apoyamos. Trenes enormes y con una frecuencia muy alta. Solo hay 2 vías, 4 andenes, y por ellos van pasando los diferentes trenes de forma casi continua. El metro algo parecido. No te vuelves loco buscando la linea. Esperas y la linea viene a tí.
Habíamos reservado un paseo en barco por el Tamesis para todo el día, por lo que nos encaminamos con presteza. La perra nos acompañó todo el tiempo, en metro, en tren, en barco, por la calle, entre la gente y nadie, absolutamente nadie puso una mala cara o nos llamó la atención. Si tuvimos muchas peticiones de acariciarla, por lo que Fiona lo pasó en grande.
Visitamos el puente de Londres, el observatorio de Grenwich, el Big-ben, el palacio del Carlos, la abadía de Webmister los jardines de st`Jame y el parque de st. Patric.
Seguimos con el reto de las fotos. Frente al parlamento inglés, apartando a los chinos - japoneses - coreanos que ocupaban todo el espacio, primero hicieron la foto Carlos, Oliver y Ana y después Ana y yo.
Alguien sabrá adivinar cuál es la postura del reto de Carlos?
Paseamos ciudad arriba y abajo y a las 7 de la tarde volvimos a nuestra casa.
Habíamos hecho comida inglesa, un mini bocadillo y un refresco, pero decidimos posponer una comida en serio hasta que llegáramos a nuestro destino para pasar la noche: Cambridge.
Por fin me estrené conduciendo al revés. La autovía genial. La carretera no estaba mal, pero los cruces son un cacao tremendo. Seguro que me haré.
Llegamos a Cambridge y el primer sitio que habíamos buscado era inaccesible.
El segundo era un aparcamiento en una carretera de doble sentido de una zona residencial (de chalets pijos), pero en la que los aparcamientos ocupaban un carril entero, por lo que, si venía un coche de frente te tenías que parar antes y esperar. A mí me costó entender que esto es muy habitual en UK, pero al final nos quedamos a dormir allí. Si nos levantan nos iremos y ya está. Eso sí, lo haremos a oscuras porque en la calle no hay ni una sola farola y ni una sola luzRead more









