De camino al muro
August 7 in England
☁️ 19 °C
Nos habíamos quedado la noche anterior en las afueras de Cambridge. El sitio por la noche daba muy mal rollo. A una lado una sola casa. Al otro una cerca de hierro y un prado enorme, oscuro como la morada de un topo. Tanto es así que Carlos salió a hablar por teléfono y se pegó el susto del siglo cuando algo golpeó contra la cerca. Nunca sabremos si fue un zorro, un cuervo o el alma penitente de un ancestro del pueblo, que acosa a los que prefieren las nuevas tecnologías a el papel de trapos y la pluma con tintero.
Pero de día el cambio era radical. Las casas, todas con patio y jardín, eran el sueño de cualquiera que no temiera a las escaleras. Los descampados eran enormes campos de deporte, y al doblar la primera esquina los coches dejaban de importar. Era el paraíso de la bicicletas y el paseo.
Llegamos al río, lleno de góndolas como en Venecia pero con gondoleros un poco más jóvenes (estudiantes con trabajo de verano).
Y por fin la calle principal, donde se encuentra la universidad. Difícil de describir el ambiente de toda la ciudad y su gente, pero a mí me sirvió, al igual que en los últimos viajes, para romper mitos: los ingleses son gente encantadora, amable y super educados. Si volviera a nacer Cambridge estaría entre mis lugares para vivir.
Terminada la visita, con reto de foto chorra incluida, volvimos a la auto y enfilamos a Hexham, un pueblin en la frontera con Escocia, para empaparnos de muro de Adriano.
El camino parecía muy fácil hasta que salimos de la autovía. De pronto enfilamos unas carreteritas del ancho justo de la autocaravana, metidas entre árboles cuyas ramas cubrían media carretera. Tras 50 largos minutos llegamos a un área de pago, un lugar donde encontraríamos a un montón de autos disfrutando de las vacaciones. Un camino de tierra. Una cerca de madera y un prado con espacio para aparcar 6 autocaravanas. Nuestros vecinos unos alemanes un poco raros y una caravana cerrada. Y nadie en kilómetros en ninguna dirección. El paraíso para un director de cine de terror. (Quedamos que si venía un psicópata cada uno correría en una dirección gritando "¡Aminoguana!"
Como hoy era pronto nos permitimos hacer un poco de ejercicio en familia, jugar a pelusa y sobre todo, Limpiar el wáter (hemos oído que Londres emitió una señal de alarma por contaminación química cuando vacíe el depósito)
Si el psicópata no aparece mañana visitaremos el muro de Adriano, un castillo en la orilla del mar y dormiremos en Edimburgo.Read more











