Ruta: 🚍Larache➡️Asilah🚍
29. april, Marokko ⋅ ☁️ 18 °C
📕 ¡Ey, viajeros del sofá y del volante! Aquí os traigo el relato de una ruta cortita pero con mucho sabor: Larache → Asilah por la costa.
Poco más de 40 km que parecen un suspiro… pero un suspiro con curvas, cabras y vistas que te hacen soltar el “¡ostras!” más español que existe.
Salimos de Larache después de un café con leche condensada que me ha sentado de maravilla . El plan era sencillo: seguir la carretera de la costa, la famosa R417 sin prisas, con la ventanilla bajada y la música marroquí sonando a todo trapo.
Nada más salir, la carretera se pega al Atlántico como si tuviera miedo de perderlo de vista. A la derecha, el océano enfadado rompiendo contra las rocas; a la izquierda, campos verdes, algún burro filosófico mirando al infinito y pueblos pequeños donde el tiempo parece haberse quedado en 1997.
Lo mejor y emocionante son las curvas. No son curvas de montaña terroríficas, pero sí esas curvas traicioneras que te hacen decir: “Tranquilo, que voy a 60… ¡Mierda, cabras en la calzada!”. Porque sí, en Marruecos las cabras tienen derecho de paso preferente y parecen saberlo.
En algunos tramos la carretera se pone juguetona y baja casi hasta la playa. Hay miradores improvisados donde paran los locales con sus Mercedes antiguos tuneados con pegatinas de fútbol. Estás súper activos con el copa del mundo 2030, que se celebrará en España-Portugal-Marruecos.
Paramos en uno de ellos, preparamos el café y el pan de la víspera y nos hicimos los fotógrafos profesionales durante 10 minutos. Resultado: 47 fotos casi idénticas y una sensación de “esto es la vida”.
Después de tanto paisaje y tanto “¡mira qué bonito!”, Asilah aparece de repente como si alguien la hubiera colocado allí para alegrarnos el día. Sus murallas blancas y azules brillan con la luz de la mañana. Es de esas ciudades que te dan ganas de aparcar, perderte y no volver nunca (o al menos hasta que se acabe el dinero).
Y aquí viene el momento estelar del parking: Camping Assada.
Llegamos, giramos a la derecha justo antes de entrar al centro histórico y… ¡tachán! Playa a un lado, murallas a menos de 5 minutos andando y un camping con sombra, wifi intermitente (como Dios manda o marroquí ) y dueños que te saludan como si fueras primo segundo que vuelve de España, aquí se habla y bien el español.
Aparcamos la Autocaravana mirando al mar, abrí la puerta y lo primero que me recibió fue una ráfaga de viento atlántico con olor a sal y libertad. Me senté en la silla plegable con una cerveza fresca (siiiii, cervecita española que iba en la bodega) y pensé: “Pues nada, aquí me quedo tres días… o tres semanas, ya se verá”.
Conclusión del día:
Ruta corta, intensa y con cero aburrimiento. Larache te dice adiós con olor a sardinas, la costa te regala curvas y paisajes, y Asilah te recibe con su sonrisa blanca y azul diciéndote “tranquilo, que aquí se vive bien” y se habla buen español.
Mañana toca perderse por las medinas, comer tajine con vistas al mar y fingir que soy un nómada experimentado (aunque todos sabemos que solo soy un español con buena cámara y peor sentido de la orientación).
¿Os animáis a hacer esta rutilla?
Os leo en comentarios. Y si veis una cabra en medio de la carretera… dadle recuerdos de mi parte. 🐐
¡Hasta la próxima curva!
P.D: Dormimos en Asilah, Camping Assada.
35.4717, -6.0285 (lat, lng)
N 35° 28' 18" W 6° 1' 43" (lat lng)
Avenue Khalid Ibn Oualid
Asilah
Morocco
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