• Visita: Asilah 👣👣

    29. april, Marokko ⋅ ☁️ 18 °C

    📕 Asilah, la tacita de plata del Atlántico (o cómo Marruecos nos ha conquistó por el estómago).

    Esta mañana hemos llegado con nuestra casa rodante al camping Assada con la misma ilusión que un niño con zapatos nuevos. Estacionada la Ac, olor a salitre en el aire y ese viento atlántico que te da una bofetada cariñosa nada más bajar del vehículo. Primer objetivo: conquistar Asilah antes de que Asilah nos conquiste a nosotros.

    Y vaya si lo ha hecho.

    La medina de Asilah es una preciosidad. Calles blancas y azules tan limpias que dan ganas de comer en el suelo (aunque luego te das cuenta de que no hay que abusar). Cada rincón parece sacado de una postal, con murales de colores, puertas antiguas de madera tallada y gatos que te miran con cara de “aquí mando yo, y ese paseo marítimo kilométrico que casi llega a Tánger, aquí no tienen problemas de espacio, todo en su estado natural.

    Hemos subido y bajado cuestas hasta que las pantorrillas nos han pedido el divorcio. Pero merece la pena. Desde las murallas se ve el Atlántico enfadado, rompiendo con fuerza contra las rocas. Un espectáculo que te hace sentir pequeño… y con hambre. Mucha hambre.
    Y llegamos al momento estelar del día: la comida.

    Nos hemos sentado en un restaurante sin pretensiones (de esos que tienen más moscas que TripAdvisor, color azul y blanco) y hemos pedido como buenos españoles que somos: tajín y pescado a la brasa. Aquí todo el
    mundo entiende y habla el español, para eso fue protectorado hasta hace cuatro días.

    Madre mía.

    El tajín venía tan tierno que el pescado se rendía antes de que el tenedor la tocara. Y el pescado… ay, el pescado. Tan fresco que casi le hemos pedido perdón por comérnoslo. Brasa perfecta, punto justo de sal y un chorrito de limón que debería estar considerado patrimonio de la humanidad. He tenido que contenerme para no lamer el plato como un gato callejero. La jefa, me ha mirado con esa cara de “compórtate, que estamos en el extranjero” y yo le he contestado con la boca llena: “¡Que estamos en Marruecos, no en Suiza!” Aquí vale todo, o casi todo.

    Después de comer hemos bajado a las playas blancas. Arena fina, agua fresquita y ese color turquesa que te hace dudar si te has equivocado de continente. Nos hemos quitado las chanclas y hemos paseado como dos jubilados alemanes, mejor dicho, jubilados españoles, que pijoo…. pero con más gracia y peor bronceado.

    Conclusión del día: Asilah es una joya. Pequeña, coqueta, limpia y con un encanto que te desarma. Esto ya cada vez parece más Andalucía, Huelva, Cádiz, estamos muy cerca. Te come por los ojos y luego te remata por el estómago.

    Mañana volvemos a la carga. Dicen que hay que probar el té con menta y los pasteles de almendra. Yo ya estoy haciendo sitio en el estómago… y en la cintura.
    Asilah 1 – Nosotros 0
    Pero qué derrota más deliciosa, coño

    P.D: Dormimos en Asilah, camping Assada, con servicios básicos..

    35.4717, -6.0285 (lat, lng)
    N 35° 28' 18" W 6° 1' 43" (lat lng)

    Avenue Khalid Ibn Oualid
    Asilah
    Morocco
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