• DÍA 4

    February 5 in Iceland ⋅ ☁️ -1 °C

    Menudo día más intenso. Hoy hemos empezado a las 7:00 de la mañana en el Guesthouse Carina, con muchísimos nervios por saber si íbamos a poder solucionar lo de la puerta. Nos hemos duchado y desayunado súper rápido para estar a las 8:00 clavadas en la puerta del taller, porque queríamos ser los primeros y ver si podíamos solucionar la puerta del coche.
    Nos ha recibido un hombre muy serio, de pocas palabras, pero que iba al grano. Nos ha dicho claramente: "Mira, puedo arreglarlo para que la puerta no haga ruido y cierre bien, pero no va a ser un trabajo fino estéticamente". A nosotros nos daba igual la estética en ese momento, solo queríamos que funcionara y que no pareciera que se iba a caer. Nos ha dado un presupuesto de entre 5.000 y 10.000 coronas (que son entre 35 y 70 euros, más o menos). Le hemos dicho que sí sin pensarlo.
    El tío ha cogido las llaves, ha abierto la puerta para comprobar con estaba y está ha hecho un ruido muy feo y se ha llevado el coche. Literalmente 10 minutos después ha vuelto y nos ha dicho que ya estaba. Nos hemos quedado flipando. Le hemos pedido ver cómo había quedado antes de pagar y la verdad que había quedado bastante mejor de lo que esperábamos. La puerta ya no suena nada y cierra perfecta. Se nota un poco la raja en la chapa si te fijas, pero la ha cerrado bastante. Al final nos ha cobrado 7.000 coronas (unos 50 euros), así que ni tan mal. Hemos respirado aliviados.
    Ya con el coche "arreglado" (aunque vamos pensando en echarle un poco de tierrilla o algo para camuflar la soldadura antes de devolverlo, rollo "Operación Camuflaje"), hemos puesto rumbo al Cañón Fjaðrárgljúfur. Es impronunciable, pero es el sitio donde Justin Bieber grabó un videoclip. Es espectacular, un cañón verde con un río por el medio. Lo curioso es que aquí sí dejan volar drones, así que hemos visto un par volando. Nos hemos hecho unas fotos muy chulas (gracias a otra pareja que pasaba por allí) y hemos estado un buen rato andando y disfrutando de las vistas. Se llama "cañón de la pluma" por la forma que tiene, como si una pluma gigante hubiera caído y dejado la marca.
    Después hemos ido a Diamond Beach. Es una playa de arena negra llena de bloques de hielo gigantes que se desprenden del glaciar y acaban en el mar. Es una pasada ver el contraste del hielo blanco y azul con la arena negra. Nos hemos puesto a hacer el tonto, corriendo por la playa, escribiendo "Islandia 2026 Eva y Alfon" en la arena… lo hemos disfrutado como enanos. También hemos visto la desembocadura del río glaciar, que impresiona muchísimo.
    Como íbamos justos de tiempo para el tour, hemos comido en el coche. Hoy el menú ha sido gourmet: latas de garbanzos con atún y lentejas con atún. Suena regular, suena mal pero estaba bastante bien, es como una ensalada fresquita y saludable.
    Como hemos comido ya en el parking de Jökulsárlón para estar preparados en el punto de encuentro de nuestro tour de las cuevas de hielo con Local Guide hemos ido al terminar de comer. Nos han dado todo el equipo: casco, crampones y hasta unas botas nuevas (que no nos han cobrado, venían incluidas). También un arnés que no hemos usado para nada, supongo que por si te tienen que rescatar de una grieta.
    Nos han subido a un todoterreno 4x4 enorme, negro con unas ruedas gigantescas (como Eva de altas más o menos). Nos ha tocado ir detrás porque delante no había sitio, y ahí hemos coincidido con una pareja de Huelva que eran súper graciosas. Al principio han soltado un "¡Madre mía, esta gente que se monta delante! ¡Qué morro!", y nosotros nos hemos reído porque pensábamos lo mismo. Hemos ido todo el camino hablando con ellas (una media hora de trayecto) y hasta hemos visto renos por la ventana.
    Al llegar, hemos caminado unos 15 minutos hasta el borde del glaciar Breiðamerkurjökull. Nos han explicado cómo andar con los crampones para no matarnos y hemos empezado a caminar sobre el hielo. Es una sensación increíble, estás pisando una masa de hielo milenaria que cruje bajo tus pies.
    Hemos visto tres cuevas, cada una era mejor que la anterior. La primera ya nos ha dejado con la boca abierta: azul intenso pero con vetas de ceniza negra volcánica en el suelo. El guía nos ha explicado que es por las erupciones pasadas. El contraste de "fuego y hielo" es brutal.
    La caminata entre cuevas ha sido dura, unas tres horas en total, pero merecía la pena. A nuestra derecha teníamos montañas enormes nevadas que se fundían con el cielo, y al otro lado el hielo infinito del glaciar que llegaba hasta el horizonte. Además, ha empezado a atardecer y el cielo se ha puesto naranja… una imagen que se nos va a quedar grabada para siempre.
    En la segunda cavidad creada por el agua de la lluvia había además una cueva, que era más profunda (unos 20 metros) y súper estrecha, hemos entrado en parejas. Al final del todo había un agujero en el techo por donde entraba la luz y se veía el cielo. Mágico.
    Aquí ha venido la anécdota del día. El guía ha clavado su pico en la pared de hielo de la cavidad de fuera para dejarlo ahí mientras entrábamos en parejas a la cueva. Una de las chicas de Huelva ha empezado a decir en broma: "¡Pero mira este tío! ¡Se está cargando el glaciar! ¡Qué bruto!". Eva y yo no podíamos parar de reírnos porque era tan bruta y lo decía tan gracioso que era surrealista. Total, que cuando hemos salido de la cueva Eva ha visto que tenía el pico en la mano y le ha dicho: “al final se lo has quitado tía ajajajaj” y le dice si si, quieres probar a darle a la pared? y claro Eva se ha quedado a cuadros porque hacía dos minutos había criticado justo eso, pero Eva no ha querido desaprovechar la oportunidad de darle, le ha pedido permiso al guía y le ha dado una sola vez, pero tan fuerte que ha saltado hielo por todas partes y todo el mundo ha estado como 2 minutos riéndose y Eva mientras poniéndose roja, ha sido muy gracioso. El guía, ha soltado de broma un "Bueno, esto no suele ser parte del tour", pero ha sido un momentazo.
    En la última cueva, Eva y la pareja de chicas de Huelva querían hacer un ángel de nieve en la pared de hielo (porque nieve en el suelo no había evidentemente), y ha sido un cuadro verlas intentarlo a las tres riéndose. Luego el guía ha arrancado un pedrusco de hielo gigante, casi tan grande como yo, y ha dejado a Eva cogerlo para hacerse una foto y luego tirarlo al suelo para que se rompiera.
    La vuelta en el Super Jeep ha sido ya de noche, íbamos los dos súper felices sin poder parar de sonreír y de hablar de todo lo que habíamos visto juntos, es literalmente un sueño lo que estamos viviendo.
    Ahora acabamos de llegar a nuestro hotel de hoy, el Haukaberg House. Es una monada, parece una casita de muñecas con lucecitas, libro de firmas, cocina preciosa y baño privado. Nos ha encantado. Nos hemos dado una ducha caliente, hemos cenado sopa para entrar en calor y, aunque había previsión de auroras, el cielo está cubierto y llueve a mares, así que nada de auroras hoy.
    A dormir y mañana más.
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