Día 5
February 6 in Iceland ⋅ 🌬 3 °C
Hoy nos hemos levantado en Höfn, bueno, no en el pueblo pueblo, sino en una casita a unos 5 minutos. Lo primero que hemos hecho ha sido acercarnos a ver el puerto de höfn.
Es un pueblo pesquero muy bonito, se nota que tiene más vida que otros sitios por los que hemos pasado, pero aun así hemos estado poquito, unos 15 minutos, y nos hemos ido directos a lo importante.
Hemos puesto rumbo a Vestrahorn, donde están esas montañas tan impresionantes que parecen sacadas de una película. Allí hemos ido primero al Pueblo Vikingo.
Resulta que este sitio lo construyeron como decorado para una película que al final nunca se llegó a rodar, así que se quedó ahí montado. La entrada nos ha costado unos 7 euros (barato para lo que es Islandia) y, aunque yo al principio no tenía muchas ganas, tengo que admitir que me ha sorprendido para bien.
Nada más entrar ves un barco vikingo y, justo detrás, las montañas nevadas de fondo... la vista es impresionante. El pueblo en sí está un poco hecho polvo por el tiempo, pero tiene su gracia.
Después hemos seguido la ruta hacia el faro. Se supone que allí había focas, pero la marea estaba alta y no hemos visto ni una.
Por lo menos el paisaje era increíble: una playita de arena negra con dunas y, de fondo, la montaña de Vestrahorn. Eva me ha dicho que la llaman la "Montaña de Batman" porque los picos recuerdan al símbolo de la máscara, y la verdad es que sí se parece.
Como hoy teníamos un largo camino en coche hasta Hella (donde dormimos hoy), y aún no habíamos comido en condiciones en ningún restaurante en todo el viaje, hemos decidido pararnos en Vík a comer. Teníamos dos antojos claros que queríamos probar sí o sí.
Primero hemos ido a The Soup Company a por las famosas sopas en cuenco de pan negro. Lo bueno es que puedes rellenar las veces que quieras. Eva se ha pedido la de cordero y yo la Sopa de Lava, que picaba un poco pero estaba riquísima. Nos han costado unos 20 euros cada una. Estaban tan buenas que nos habríamos comido tres platos, pero nos hemos cortado porque teníamos que dejar hueco para lo siguiente.
Justo en el mismo sitio está el Black Crust Pizzeria. El sitio es muy chulo y la especialidad son las pizzas con masa negra de carbón activo (dicen que sienta mejor al estómago). Nos hemos pedido una para compartir. La pizza parecía quemada de lo negra que era, pero qué va, estaba buenísima y súper crujiente. Eso sí, 30 pavazos la pizza. Yo no he notado una diferencia de sabor pero estaba buena.
Con la barriga llena, hemos seguido hacia nuestro alojamiento de hoy, que es uno de los más especiales del viaje: el Hotel Burbuja.
Quedaban unas tres horas de camino. Nuestra idea era parar a ver el avión abandonado que nos dejamos pendiente, pero era tarde y no nos iba a dar tiempo a verlo con luz, así que hemos ido directos a Hella.
Hemos parado en un súper a las 19:50, corriendo porque cerraban a las 20:00, para comprar la cena. Como nos habíamos gastado ya mucho dinero en la comida, hemos comprado unos Yatekomo.
Hemos llegado al hotel sobre las 20:00.
El sitio es una locura: son cinco cúpulas de plástico transparente en mitad de la nada. Eso sí, la cocina comun es un poco pobre para obligarte a ir al restaurante; la "cocina" es básicamente un microondas y un grifo. Nos hemos hecho los fideos allí y nos los hemos llevado a nuestra burbuja. Lo único malo del hotel es que el baño y las duchas están fuera, así que toca salir al frío si quieres ir.
Pero bueno, todo da igual porque esta noche Islandia nos ha regalado el mejor momento del viaje. El cielo ha decidido despejarse de golpe y han empezado a salir auroras boreales. Ha sido increíble. Hemos estado hasta las 2 de la mañana despiertos, haciendo fotos y mirándolas desde la cama calentitos dentro de la burbuja. Veíamos las luces verdes bailar justo encima de nosotros. Una pasada absoluta.
Ahora ya nos vamos a dormir, reventados pero felices. Mañana toca madrugón y volver un poco hacia atrás en la ruta, porque no nos vamos de aquí sin ver bien el avión estrellado.Read more
























