• Arraial do Cabo

    September 3 in Brazil ⋅ ☀️ 24 °C

    Desayunazo en el hotel, de esos que no da hambre hasta muy tarde.

    Llegamos al punto de encuentro del tour, que fue un antiguo hotel cerrado cercano a los arcos de Lapa, los arcos del que fue un acueducto en tiempos de la colonia, y que ahora recorre un "bondinho" turístico.

    La primera parada fue para comprar snacks ya que el paseo sería largo. Antes de llegar, cruzamos un gran puente, kilométrico, que da vista a la ciudad de Rio desde la distancia, que sin duda tiene buen lejos.

    Llegamos a un pueblo construido sobre arenas blancas, pasamos a una tiendita de souvenirs y compramos fundas impermeables para el celular y embarcamos en el Amanda Tours. Un barco turístico con un tobogán desde el segundo piso al mar. Llegamos a la primera playa del itinerario, desde el barco subimos a un bote inflable que nos dejó en la orilla. Una hola entró, nos mojó y para Aurorita fue solamente algo sorpresivo. Le gustó la arena, la manoseaba y la observaba. Luego de una hora, aproximadamente subimos de vuelta al barco.

    En ese instante hicimos amistades con una pareja carioca muy buena gente. Un grupo de gaviotas también querían ser parte de la aventura y nos sobrevolaban, una de ellas le cagó el brazo a uno de los turistas.

    La segunda playa estaba protegida por la marina, ahí si creo que la media hora original de estadía se respetó. En esta playa estaba prohibido bajar con cualquier cosa que genere basura y así mismo se mantenía en perfecto estado.

    Vuelta al barco, solamente queda completar el trayecto de regreso al muelle de origen, y en el transcurso habilitaron el tobogán para nadar cerca del barco.

    Ya después, volver a tierra firme, almorzar a eso de las 19 horas, y volver a Rio.

    Ya estaba oscuro, la ciudad cambia respecto del día, todas las calles desde el punto de encuentro del tour hasta el hotel están atorados de clientes, con música en vivo y varios edificios "abandonados" están a tope con la fiesta, A diferencia de viajes anteriores, no salen a ofrecernos entrar a fiestear, porque la princesita que ahora nos acompaña no está para esos trotes.

    Por hoy es todo, volvimor al hotel. Ducha y cama,
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